"La
ejecución ha tenido lugar", señaló
a Efe una portavoz del Departamento de Justicia Criminal de
Texas.
El condenado murió cinco minutos después de que
se le aplicara una inyección letal, informaron fuentes
judiciales.
En su declaración final, Maturino Reséndiz pidió
perdón a los familiares de sus víctimas, dijo
la portavoz.
Además del asesinato de la doctora Claudia Benton, de
39 años, a quien violó antes de matar a golpes,
las autoridades atribuyeron a Maturino Reséndiz más
de una decena de homicidios en varios estados del país
entre 1998 y 1999.
La mayoría de esos crímenes fueron perpetrados
en las proximidades de vías férreas y estaciones
de trenes, lo que le valió el apodo del "Asesino
del ferrocarril".
Esta fue la decimotercera ejecución este año en
Texas, el estado que aplica con mayor rigor la pena de muerte
en los Estados Unidos.
La aplicación del castigo se llevó a cabo pese
a que los abogados del reo habían dicho que el condenado
estaba loco y aseguraba que resucitaría tres días
después de morir.
Además, no tenía conciencia de lo que le esperaba
y era incapaz de establecer una relación entre los crímenes
que había cometido y el castigo, según manifestaron
psiquiatras presentados por la defensa durante el juicio.
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"No
ejecutamos a gente mentalmente desequilibrada; no ejecutamos
a gente que no sabe que se le va a ejecutar", manifestó
el abogado Jack Zimmermann.
Además, el Consulado General de México en
Houston había presentado una apelación ante
el Tribunal Supremo en la que también se ponía
en tela de juicio el carácter constitucional de
la inyección letal, por considerársele un
castigo cruel y desusado. EFE
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