En
un simposio sobre "Agua y Cooperación en Latinoamérica",
celebrado en la sede del Parlamento Europeo, altos funcionarios
de Brasil, Argentina, Chile, Costa Rica, México, Panamá,
Honduras, Guatemala, Bolivia, Perú y República
Dominicana suscribieron una declaración en la que proponen
que "el agua sea una prioridad en la política de
cooperación de la UE y los Estados miembros".
Reclaman,
además, a las instituciones y gobierno europeos que se
habiliten "recursos específicos para el desarrollo
de la Iniciativa para el agua de la UE" en América
Latina, pactada en IV Foro Mundial del Agua en México,
el pasado marzo.
En
el simposio, el director de Relaciones Exteriores de la Comisión
Europea, Eneko Landaburu, admitió que "no hay posibilidad
de reducir los niveles de pobreza sin tener en cuenta la cuestión
medioambiental y sobre todo del agua", y abogó por
canalizar hacia este área parte de las subvenciones y
créditos que las instituciones de la UE dedicarán
al subcontinente en el periodo 2007-2013.
El
Secretario de Estado de Recursos Hídricos de Brasil,
Joan Bosco Senra, explicó que su país ha realizado
un listado de las regiones hidrográficas y se ha fijado
metas a lograr en el área de la gestión del agua
hasta 2020.
Por
otro lado, expresó su confianza en que el Parlamento
y la Comisión Europea pasen "de las palabras a las
acciones".
La
directora de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) de Panamá,
Ligia Castro, afirmó que su país cuenta por primera
vez con una política de gestión integrada de recursos
hídricos y que su gran reto es asegurar un pleno abastecimiento
de agua potable, limitado actualmente al 96 por ciento de la
población.
Asimismo,
censuró las reticencias de ciertas empresas a tratar
las aguas residuales por el alto coste que implican esas acciones,
e indicó que su Gobierno está incidiendo en la
fiscalización y las multas contra quienes se resisten
a los cambios.
En
sentido similar, la ministra hondureña de Servicios Naturales
y Ambiente, Mayra Mejía, advirtió de que el "debilitamiento
del Estado" puede incapacitar a los gobiernos latinoamericanos
para responder a las demandas de su ciudadanos.
Citó
en particular las dificultades de las autoridades hondureñas
para construir centrales hidroeléctricas, dado el rechazo
de "grupos ambientalistas", y a pesar de que Honduras
depende "en un 90 por ciento" del petróleo.
El
ministro de Aguas de Bolivia, Abel Mamani, criticó por
su parte que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo
hayan condicionado la concesión de créditos a
su país a la ejecución de ciertos proyectos determinados,
en vez de dejar a las autoridades bolivianas "decidir las
prioridades" del país.
"Estoy
convencido de que los países de Europa no van a cometer
ese error", dijo Mamani.
La
cita contó además con la presencia de la ministra
española de Medio Ambiente, Cristina Narbona, quien abogó
por conseguir "que el problema del agua aparezca con fuerza
y nitidez en las agendas políticas de los países
latinoamericanos".
Su
homólogo portugués, Francisco Nunes Correia, recomendó
a los gobiernos latinoamericanos que tomen ejemplo de la UE,
a su juicio, "el mejor laboratorio para la aplicación
de políticas hídricas del mundo". EFE