Esto
es lo que nos viene a decir Pascual Serrano en un completo y
detallado informe publicado en Rebelión y cuyo contenido
nos recuerda lo que le falta a los grandes medios: libertad,
entusiasmo, menos mercadería y ponerse al servicio de
la veracidad.
Serrano es bien claro al afirmar que las empresas de comunicación
están dirigidas por grupos empresariales con ramificaciones
en los grandes entramados mercantiles del parqué bursátil.
Y pone como ejemplo el caso de un diario (en este caso El País)
que critica en su editorial el aumento de los impuestos que
ha de pagar Repsol en Bolivia o Venezuela, puesto que esa misma
semana esa petrolera financia con su publicidad un coleccionable
de decoración en ese periódico. O es difícil
que critique la política de un gobierno, como pueda ser
el mexicano o colombiano si su ministerio de educación
tiene previsto designar a una editorial del grupo empresarial
informativo como suministradora de los libros de texto para
los colegios de todo el país. O bien, como comenta Pepillo
(unos textos más por debajo), el caso de El Mundo, a
quién 49 le parece menos que 42. Las portadas del diario
con referencia a estos porcentajes (en fechas diferentes) resultan
incongruentes, y su comparación hace pensar en una actitud
que se nutre claramente de pura estrategia política.
El 21 de febrero de 2005, después de que la Constitución
Europea fuese refrendada con un 42% de participación,
el titular en portada de El Mundo era: “Rotunda victoria
del “sí” a la Constitución con una
participación baja pero aceptable”. En la portada
del 19 de junio 2006, con una participación de un 49%,
este diario señala que “La mayoría de los
catalanes dan la espalda al Estatuto.
Y así miles de ejemplos en los que si nos paramos a reflexionar
detenidamente daremos con los enlaces a los que se encuentran
servilmente adorando.
Difícil creer, por tanto, que en este entorno tan mercantil
el rigor informativo sea la base de estos medios. Con la apariencia
de neutralidad todos esconden su grado de manipulación,
siendo en unos más evidente que en otros, manipulación
que ya comienza desde el momento de la elección de lo
informado. Dedicar una portada a un tema u otro (de muy diferente
ámbito) es ya tomar partido sin necesidad de mentir.
Colocar una información aquí, y no allí,
en tamaño grande, o más pequeño, más
escondido o en lugar más visible es definitivamente tomar
partido.
Como cansancio de tanto tejemaneje no es sorprendente que surjan
tantas iniciativas informativas con ganas de limpieza. Sin presiones
de gobiernos, ni condicionamientos publicitarios o económicos,
suponen la nueva corriente de aire fresco.
El objetivo, concluye Serrano, es que sean estos medios, no
comerciales, democráticos y participativos, lo que predominen
en el panorama informativo de las sociedades democráticas
y creen una estructura alternativa de difusión cultural.
Una completa lista de los más importantes medios alternativos
la encontrareis en su artículo.
Pascual
Serrano es cofundador del periódico Rebelión y
asesor editorial del canal internacional Telesur.
Su último libro es: Perlas. Patrañas, disparates
y trapacerías en los medios de comunicación. Febrero
2006. El Viejo Topo.
Tomado
de periodistadigital.com