Bush
había insistido que su capacidad de comandante en jefe
durante una guerra le confería la facultad de establecer
estas cortes, que han funcionado de acuerdo con unas reglas
extraordinarias que limitan los derechos del acusado.
No
obstante, la máxima corte del país le dijo hoy
que se ha excedido en sus atribuciones.
Por
5 votos a favor y el voto en contra de los tres jueces más
conservadores, el Supremo dictaminó que las cortes anti-terroristas
violan la Convención de Ginebra que regula el trato a
los enemigos capturados durante una guerra, así como
el derecho militar de EEUU.
El
noveno juez, John Roberts, que además es el presidente
del Tribunal, se recusó porque había visto el
caso en una Corte de Apelaciones.
La
decisión llegó mientras Bush se reunía
con el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, y
el presidente de EEUU no tuvo más remedio que responder
a las preguntas de la prensa sobre el tema durante la rueda
de prensa conjunta.
Bush
señaló que su Gobierno acatará la decisión
del Supremo, pero eso no quiere decir que renuncie a la idea
de juzgar a los detenidos en Guantánamo en las cortes
especiales.
El
presidente señaló que cree que "hay una forma
de proceder con los tribunales militares y trabajar con el Congreso
de Estados Unidos". Bush explicó que iniciará
consultas con miembros del Congreso para que la legislatura
autorice las cortes especiales.
Es
una posibilidad que dejó abierta el propio Tribunal Supremo,
que en su decisión indicó que el presidente podrá
solicitar a la legislatura la potestad para crear esos tribunales.
El
Supremo emitió su decisión en el último
día de sus sesiones y después de que haya aumentado
la presión interna y externa sobre el Gobierno para que
cierre Guantánamo, donde recientemente se suicidaron
tres detenidos.
El
dictamen fue recibido como una victoria por las asociaciones
de defensa de los derechos humanos, que se han opuesto al encarcelamiento
indefinido de sospechosos de terrorismo en Guantánamo
desde que se abrió la cárcel a principios del
2002.
"El
Tribunal Supremo ha rechazado enérgicamente el intento
del presidente Bush de eludir los tribunales estadounidenses",
dijo Michael Ratner, presidente del Centro de Derechos Constitucionales,
que representa a algunos de los 450 detenidos en Guantánamo.
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Ratner
pidió a Bush que "juzgue a nuestros clientes
en tribunales estadounidenses legales o los ponga en libertad".
El
caso llegó al Supremo mediante un recurso presentado
por Salim Ahmed Hamdan, un yemení de 36 años
acusado de conspiración y que presuntamente fue
el chófer del líder de la red terrorista
Al Qaeda, Osama bin Laden. |
Hamdan
es uno de los diez prisioneros contra los que el Gobierno ha
presentado cargos ante las cortes militares especiales, que
funcionan al margen de la Justicia civil y la castrense.
En
ellas, el Pentágono designa a los militares que actúan
como jueces y a los abogados defensores, y sólo se permite
apelar la sentencia a un tribunal de EEUU, sin posibilidad de
que el caso llegue al Supremo.
En
los últimos meses Bush ha expresado su deseo de cerrar
Guantánamo, pero ha indicado que la decisión sobre
el futuro de la prisión dependía del dictamen
del Supremo.
No
obstante, la Casa Blanca dejó claro que este revés
legal no significará la clausura de esa cárcel.
Bush señaló hoy que "el pueblo estadounidense
tiene que saber que la decisión, como yo la entiendo,
no resultará en la puesta en la calle de asesinos".
"Esto
no significará el cierre de Guantánamo",
enfatizó posteriormente el portavoz de la Casa Blanca,
Tony Snow, que aclaró que Bush ha afirmado que quiere
acabar con la cárcel, "pero no ha dicho que quiera
cerrarla rápidamente".
El
máximo tribunal del país no se pronunció
sobre la legalidad del encarcelamiento indefinido de los detenidos
en Guantánamo, muchos de los cuales llevan allí
más de cuatro años sin que se hayan presentado
cargos contra ellos. EFE