Al
exponer las principales conclusiones del estudio sobre la "Situación
económica y social en el mundo en 2006", el subsecretario
general de la ONU, Antonio Ocampo, destacó como ejemplo
opuesto a la situación latinoamericana, el éxito
de China, India y otros países de Asia oriental.
Sostuvo que esos países obtuvieron logros porque "siempre
tuvieron claras sus estrategias sectoriales de producción
y se preocuparon de que las nuevas actividades que desarrollaban,
estuvieran vinculadas con otras existentes en sus propios mercados".
Ocampo dijo a Efe que, por el contrario, en América Latina
"las reformas de los años ochenta y noventa se basaron
en el principio de que la mejor política productiva sectorial
era la que no existía".
A ese respecto, mencionó que el desarrollo de la industria
del ensamblaje (maquilas) en varios países latinoamericanos
es una prueba de ello pues "se trata de una actividad que
tiene muy poca relación con las economías nacionales".
Una de las principales consecuencias de esa falta de coherencia
ha sido que las reformas macroeconómicas tuvieron un
escaso impacto en el crecimiento de la región, apuntó
el subsecretario general de la ONU.
Por coincidir este nuevo informe con la reunión ministerial
que se celebra en Ginebra para intentar salvar las negociaciones
de la Ronda de Desarrollo de Doha, en el marco de la OMC, Ocampo
observó que "las reglas comerciales internacionales
no deben restringir la capacidad de los países de adoptar
sus propias políticas productivas".
"Este margen de maniobra es esencial sobre todo para los
países en desarrollo", señaló en declaraciones
a Efe.
No obstante, manifestó su convencimiento de que "las
reglas multilaterales son esenciales para esos países,
sobre todo ante el gran riesgo de que el proteccionismo retorne
y termine de restringir sus posibilidades de exportaciones".
Consideró que cualquier acuerdo en la Organización
Mundial del Comercio (OMC) debe dar a los gobiernos posibilidades
de aplicar "las políticas de desarrollo productivo
más convenientes para sus países y que permitan
el encadenamiento entre las empresas que se han internacionalizado
y las que permanecen en el mercado local".
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Al
respecto, el informe de la ONU destaca la importancia
de que los países en desarrollo cuenten con "un
entorno comercial más favorable, no sólo
mediante un mejor acceso a los mercados y la reducción
de los subsidios agrícolas en los países
ricos, sino también a partir de su mayor participación
en el mercado mundial de servicios".
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En
ese último sector, el documento menciona que esa participación
podría hacerse realidad mediante una mayor "movilidad
de la mano de obra poco calificada".
Poco eficaces
Por otra parte, el estudio económico de Naciones Unidas
afirma que las recetas económicas liberales aplicadas
durante más de dos décadas han sido sólo
"parcialmente eficaces" y que la gran mayoría
de países en desarrollo "no han experimentado progresos
relevantes y hasta han retrocedido".
En esa línea, revela que "la desigualdad internacional
(que mide las diferencias de ingresos entre países) ha
aumentado fuertemente desde 1980".
Por ello, sugiere al mundo en desarrollo "tomar más
la iniciativa en lo que concierne a determinar las políticas
económicas específicas" de cada país
y "trazar su propia vía de reformas".
Esa perspectiva contribuiría a "evitar los derrumbes
del crecimiento, como los que se registraron entre 1996 y 1998
y entre 2000 y 2002", afirma el documento.
Tras reconocer que parte del desarrollo depende de los intercambios
comerciales, el estudio aclara que "no se trata de cuánto
exportan los países, sino de qué exportan"
e insiste en la importancia de centrarse en productos que "contribuyan
a reforzar los lazos productivos con el resto de la economía
nacional".