El
ensayo provocó una alarma tanto en toda la zona este de
Asia como en el territorio estadounidense.
Los gobiernos de los países más
amenazados, entre ellos Corea del Sur, Japón y Estados
Unidos, se apresuraron a condenar la acción, mientras Corea
del Norte respondía a las condenas lanzando los proyectiles
sin tregua.
Los mandos militares de los países vecinos
y estadounidense se pusieron inmediatamente en alerta, sobre todo
al saber que uno de los seis misiles lanzados era un Taepodong-2,
un proyectil que varios expertos han señalado como muy
peligroso para la seguridad estadounidense ya que podría
atravesar todo el Pacífico y caer en algunos de los estados
de la costa oeste.
Los otros misiles, unos del tipo Scud, de origen
soviético y alcance más limitado, y otros Rodong,
de unos 1.300 kilómetros de radio, con la misma tecnología
que los primeros, desataron la alarma en Japón ya que podían
haber alcanzado cualquiera de las principales ciudades niponas.
Las
reacciones no se hicieron esperar y, ante la petición de
Japón y Estados Unidos, se convocó de manera urgente
al Consejo de Seguridad de la ONU para analizar la situación
y estudiar la imposición de sanciones al aislado régimen
comunista de Pyongyang.
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Según
las primeras informaciones desde la sede de las Naciones
Unidas, Japón, con el apoyo de EEUU y Reino Unido,
prepara un borrador de resolución para exigir a Corea
del Norte que cese de inmediato las pruebas y el desarrollo
de misiles balísticos.
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En
el documento, que no es definitivo, se condena a Corea del Norte
por el lanzamiento de los siete misiles y se exhorta a sus autoridades
a volver a la mesa de diálogo sobre la crisis nuclear suspendida
desde noviembre pasado.
Según John Bolton, embajador de Estados
Unidos ante la ONU, se espera que varios expertos estudien el
documento para proceder a su posterior aprobación en el
Consejo.
Según las primeras informaciones, en el
documento se impulsa la suspensión de transferencias financieras
y tecnológicas que Corea del Norte pueda aprovechar para
el desarrollo de misiles o armas de destrucción masiva.
Por
su parte, el embajador de China, Wang Guangya, se mostró
más cauteloso y dijo que no era la primera vez que el Consejo
de Seguridad trataba el asunto, pues ya lo hizo anteriormente
en 1998.
Tras
deplorar el lanzamiento de los misiles, Guangya indicó
que "ya se verán" las medidas que puede tomar
el Consejo de Seguridad.
A la espera del comunicado del Consejo, la secretaria
de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, dijo hoy que la "indignación"
que ha despertado en el mundo el lanzamiento de misiles por parte
de Corea del Norte es un mensaje a Pyongyang "para que cambie
su comportamiento".
Rice subrayó desde Washington que el camino
a seguir ahora es el de las "conversaciones a seis bandas
entre EEUU, las dos Coreas, Japón, China y Rusia".
Apuntó Rice que el país comunista
no calculó la reacción de todo el mundo y que actualmente
"la comunidad internacional tiene a su disposición
una serie de herramientas que harán más difícil
a Corea del Norte embarcarse en este tipo de política suicida".
Al mismo tiempo, según informó ayer
el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Steven Hadley,
el presidente de EEUU, George W. Bush, que sigue muy de cerca
la crisis norcoreana junto a la secretaria de Estado, Condoleezza
Rice, y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, ha decidido
enviar un emisario de alto nivel a la zona.
Se trata de Christopher Hill, quien ha encabezado
la delegación negociadora en las conversaciones mantenidas
a seis bandas con Corea del Norte y que mantendrá consultas
con los aliados de Washington en Asia.
Japón convocó por su parte de manera
inmediata su Consejo de Seguridad Nacional y formó un Gabinete
de crisis.
"Corea del Norte no adquiere ninguna ventaja,
ningún beneficio con estas acciones", dijo el primer
ministro japonés, Junichiro Koizumi, después de
que se confirmara el lanzamiento del séptimo misil.
Koizumi y su gobierno no han esperado la decisión
del Consejo de Seguridad y han prohibido el acceso a este país
a todos los funcionarios y a las tripulaciones de barcos y aviones
norcoreanos.
Las sanciones incluyen la prohibición de
atracar durante seis meses al único enlace marítimo
para pasajeros entre Japón y Corea del Norte, el ferry
de transporte Mangyongbonng-92.
Por su parte, Corea del Sur, puso en máxima
alerta a su ejército tras emitir una condena rotunda a
la actitud de sus vecinos del norte.
En un mensaje oficial leído por el secretario
presidencial de Seguridad y Política Exterior surcoreano,
Suh Choo-suk, el gobierno aseguró que el lanzamiento de
los misiles sólo "empeorará las relaciones
intercoreanas y contribuirá al aislamiento internacional
de Corea del Norte".
Según
la nota, "Corea del Norte debe poner fin a tales actos de
provocación y retornar inmediatamente a las conversaciones
a seis bandas (sobre su programa de armas atómicas) y unirse
a los esfuerzos internacionales sobre no proliferación
nuclear". EFE