Según
explicó a Efe Manuel Pacheco, portavoz de la Oficina de
la Guardia Nacional en Arlington (Virginia), "la operación
ha sido muy productiva hasta el momento".
"La operación se inició hace
dos meses en cumplimiento del anuncio del presidente George W.
Bush para el envío de hasta 6.000 soldados" a las
zonas fronterizas de California, Arizona, Nuevo México
y Texas, recordó Pacheco.
El presidente Bush ordenó el desplazamiento
de tropas de la Guardia Nacional a la frontera en mayo pasado,
después de grandes manifestaciones de inmigrantes en todo
el país y cuando arreciaba en el Congreso el debate sobre
la ley de inmigración.
"En realidad, hemos superado un poco la cifra
mencionada por el presidente como máximo, pero el número
en realidad varía con las rotaciones de unidades y se adecuará
a las necesidades de la Patrulla Fronteriza", explicó
Pacheco.
Las tropas de la Guardia Nacional, formadas por
ciudadanos voluntarios que las integran a tiempo parcial, están
a las órdenes de los gobiernos de cada estado. Sus miembros
deben cumplir un periodo de instrucción de dos a tres semanas
cada año.
"Las unidades que van a la región
fronteriza lo hacen, en su mayoría, en cumplimiento de
esas dos a tres semanas de instrucción", añadió
el portavoz. "La diferencia es que, en lugar de ejercicios
de instrucción, cumplen una misión real", dijo.
"Por ejemplo, los equipos de ingenieros que
realizarían un ejercicio de construcción de caminos
en sus estados, van (a la frontera) y construyen caminos reales
para que la Patrulla Fronteriza pueda desplazar sus vehículos",
dijo Pacheco.
"En Texas, una unidad de mecánicos
de la Guardia Nacional se hizo cargo de la recepción, reparación
y puesta en condiciones de funcionamiento de los vehículos
de la Patrulla Fronteriza en un día", agregó.
Tanto el Pentágono como la Guardia Nacional
y los gobernadores de los cuatro estados fronterizos enfatizaron
en junio que esos soldados no tendrían papel alguno en
la detención de los inmigrantes que cruzan ilegalmente
la frontera de México con Estados Unidos.
Esa
tarea recae en la Guardia Fronteriza y, de manera más amplia,
en las fuerzas de policía.
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Algunos
grupos defensores de los inmigrantes y de los derechos humanos
habían expresado su preocupación por la posible
confrontación entre los indocumentados y soldados
armados, carentes de formación policial.
Hasta
ahora no se ha informado de incidentes de este tipo en los
dos meses de funcionamiento de la operación "Jump
Start", cuyo costo se calcula en unos 770 millones
de dólares, y que mantendrá a los soldados
de la Guardia Nacional desplegados a lo largo de 2.000 kilómetros
de frontera durante unos dos años.
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El
gobierno de Bush ha anunciado que durante ese período incrementará
de 12.000 a 18.000 el número de agentes de la Patrulla
Fronteriza.
Las cifras de detenciones de inmigrantes indocumentados
varían tanto por razones geográficas como climáticas.
Habitualmente disminuyen durante el verano, cuando buena parte
de la región fronteriza se torna sumamente inhóspita.
Pero las autoridades de Arizona y Nuevo México
consideran que la presencia de la Guardia Nacional ha contribuido
a la disminución de las entradas ilegales y las detenciones
en meses recientes, porque con el apoyo de los soldados, la Patrulla
Fronteriza ha podido vigilar mejor la zona limítrofe.
"Hemos visto disminuciones sustanciales de
los ingresos y las detenciones", dijo John Fitzpatrick, encargado
de la estación de Nogales (Arizona) de la Patrulla Fronteriza.
"Los
soldados llegaron y, casi de la noche a la mañana quedaron
selladas las áreas donde fueron desplegados. Estamos ganando
terreno mucho más rápido ahora que tenemos a la
Guardia Nacional aquí", agregó Fitzpatrick.
EFE