Las
últimas 42 víctimas se registraron en julio, indicó
en un comunicado la organización humanitaria que trabaja
con niños y jóvenes en situación de riesgo
en este país.
"La violencia contra niños, niñas, adolescentes
y jóvenes es una constante que se mantiene, y lejos de
reducirse, está en incremento", subrayó Casa
Alianza.
El informe añade que la violencia se expresa a través
de "asesinatos o ejecuciones arbitrarias que a diario ocurren
en nuestro país".
Ante esa situación, según Casa Alianza, Honduras
es "el último país donde los niños,
niñas y jóvenes quisieran vivir", porque "es
el país de la muerte".
"Ellos quieren vivir en un país en paz", expresó
por su parte el director de Casa Alianza en Tegucigalpa, José
Manuel Capellín.
Según Casa Alianza, en los seis meses del Gobierno que
preside Zelaya, suman 247 muertes violentas de jóvenes,
mientras que la cifra desde 1989 a 2006 es de 3.242 asesinatos
o ejecuciones.
Los 42 ejecutados en julio son menores de 23 años, dijo
Capellín, quien sostiene que "en Honduras la inseguridad
y la incertidumbre han ido en aumento, la violencia día
tras día atenta contra la vida".
"Los asesinatos y masacres ocurridos últimamente ponen
de manifiesto el desprecio que se tiene por la vida y pareciera
que como sociedad nos estamos conformando o acostumbrando a vivir
con esta situación, que es muy grave", recalcó.
De las 42 personas ejecutadas en julio, el 31 por ciento eran
menores de 18 años.
Uno de los menores ejecutados es un niño de 10 años,
que apareció apuñalado y semidecapitado en una acera
de una zona céntrica de San Pedro Sula, la segunda ciudad
más importante del país.
Casa Alianza cita, entre otras fuentes, publicaciones de la prensa
escrita local, que ha informado de que los criminales le disparan
a los jóvenes desde coches particulares o taxis en marcha.
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En
el 85 por ciento de casos de muertes violentas se han utilizado
armas de fuego de grueso calibre, como fusiles AK-47, cuyo
uso es prohibido en el país.
Un 88 por ciento de los crímenes es atribuido a desconocidos,
mientras que el 12 por ciento restante a miembros de "maras"
(pandillas).
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El
50 por ciento de las muertes se registran en el departamento de
Cortés, mientras que el resto se reparten entre Francisco
Morazán (33 por ciento), Atlántida, Comayagua, Colón,
Yoro y Valle, regiones
en el norte, centro y sur de Honduras.
Capellín expresó que la idea de dar a conocer las
cifras de muertes violentas de jóvenes y niños es
para "mantener en la memoria del colectivo nacional una tragedia
que no podemos olvidar o pasar desapercibida". EFE