Según
su portavoz, Ayad Mundir, no se descarta que el número
de víctimas mortales pueda incrementarse en las próximas
horas, una vez que termine el trabajo de los servicios de socorro.
El
ataque ocurrió a plena luz del día, cuando el grupo
de obreros acarreaba fruta y hortalizas a un camión frigorífico
aparcado en la localidad septentrional de Caa, a unos cincuenta
kilómetros de la histórica ciudad de Baalbeck, uno
de los principales bastiones del grupo chií libanés
Hizbulá.
Las
imágenes que han trascendido a través del canal
de televisión por satélite qatarí Al-Yazira
muestran una pintura dantesca y aterradora.
Decenas
de cadáveres desmembrados se apilan entre los cascotes
de lo que un día fue un edificio, el trailer y las cestas
de fruta esparcidas por la cuneta.
La
mayoría de los cuerpos no están quemados, sino envueltos
en una capa gris, síntomas que según los expertos
apuntan al uso de fósforo blanco en los proyectiles, un
elemento químico prohibido por la ley internacional.
Desde
que hace tres semanas comenzara la guerra no declarada entre Hizbulá
y el Ejército israelí, se ha denunciado en varias
ocasiones la utilización por parte de la aviación
israelí de este producto químico proscrito.
Además,
Israel ha matado hoy a otras 22 personas en diversos ataques en
el sur y el norte del país, lo que convierte la jornada
en una de las más cruentas desde que el pasado 12 de julio
estallara el conflicto.
Según
informaciones de la televisión Al Yazira, al menos 17 personas
habrían muerto en un ataque aéreo israelí
contra un edificio en la localidad de Taibe, cerca a Tiro, en
la frontera con Israel.
Asimismo,
cinco civiles perdieron la vida en ataques contra cuatro puentes
y viaductos en la región septentrional de Beirut, de mayoría
cristiana, que ha aislado la capital del norte del país
y de la frontera Siria. EFE