En
una entrevista con Efe el escritor mexicano, que considera su
trabajo el primer texto periodístico extenso en español
sobre estas dos pandillas, dijo que existe una política
"deliberada" del Gobierno de EEUU para "criminalizar
a los jóvenes y a las migraciones de indocumentados centroamericanos".
El libro, que en palabras de su autor busca dar
una visión del fenómeno de las pandillas más
social que estrictamente delictiva, argumenta, entre otros aspectos,
que a EEUU le interesa legitimar la militarización de la
frontera sur de México y el norte de Centroamérica.
No hay mejor manera de lograr este cometido que
"satanizar a los pandilleros y a la migración (...)
meter todo en una misma bolsa y criminalizarlo, porque permite
contener las migraciones y mantener los flujos de mano de obra
barata a EEUU", sostuvo.
Es una forma "criminal de regular el mercado
de mano de obra de centroamericanos a EEUU" que se logra
eficazmente "dando la impresión que hay una plaga,
un VIH centroamericano que son los pandilleros, sin advertir que
esas pandillas surgieron en Estados Unidos", explicó
Lara.
Con más de 70 entrevistas, algunas con
pandilleros activos, sicarios, policías y traficantes de
personas, el libro ofrece una genealogía precisa de la
"Barrio 18" (B18) y la "Mara Salvatrucha"
(MS13), dos pandillas de inmigrantes latinoamericanos surgidas
en la ciudad de Los Angeles (EEUU) en la década de los
sesenta y ochenta, respectivamente.
Lara
recorrió durante un año barrios en el sur de Estados
Unidos, Centroamérica y México, visitó prisiones
y se inmiscuyó en el mundo de los pandilleros para escribir
el libro.
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En
EEUU, las pandillas B18, de origen mexicano, y MS13, integrada
en un principio por salvadoreños, siguen creciendo
"fuertemente" acompañado "de un mayor
enfoque mediático y policíaco de las autoridades
locales y el propio FBI (la Oficina Federal de Investigaciones)",
dijo. |
El
crecimiento de estas bandas criminales está alentado por
el aumento en el consumo de drogas, un mercado de armas "prácticamente
libre" y por "políticas que cada día abandonan
más la atención social a los jóvenes",
destacó.
México juega un importante papel en el
desarrollo regional de estos grupos juveniles, luego de que una
política de deportaciones masivas de centroamericanos con
o sin antecedentes penales, impulsada por EEUU a mediados de la
década de los ochenta, exportara el fenómeno de
las pandillas a países como El Salvador, Honduras y Guatemala,
insistió Lara.
El territorio mexicano es "estratégico
para su expansión regional" advirtió el periodista,
aunque consideró que el desarrollo de estas pandillas en
México se encuentra todavía en un estado "larvario",
"por lo que es una falacia decir que es un problema de seguridad
nacional".
Se trata más bien de un problema de "seguridad
pública regional", en ciudades como Mexicali, Matamoros,
algunos barrios de la Ciudad de México, Tapachula, Ciudad
Hidalgo, Matías Romero y Tenosique, precisó.
Las
pandillas mexicanas han "interiorizada lo que yo llamo el
estilo 'marero', la parafernalia, las señas, los tatuajes,
la forma de vestir, el lenguaje", apuntó Lara.
Reconoce
que en algunos casos hay indicios de mayor sofisticación
y articulación con organizaciones de tráfico
de indocumentados y narcotraficantes.
México
es un "territorio sandwich", porque está
en el medio de EEUU y Centroamérica, "donde
las pandillas están sufriendo una fuerte tensión
policíaca y donde los jóvenes están
siendo criminalizados con leyes de mano dura y políticas
de cero tolerancia". |
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En
este sentido, manifestó que muchos jóvenes pandilleros
están emigrando a México "para encontrar un
espacio para sobrevivir".
Los jóvenes de minorías étnicas
acaban segregados en células de pandillas (llamadas "clicas")
y existe el peligro de una "explosividad social si las autoridades
continúan criminalizando a los jóvenes y negando
que se trata de un fenómeno social", concluyó.
EFE