EEUU criminaliza pandillas para frenar inmigrantes, dice escritor

   

04 de julio de 2006 

México - El Gobierno de EEUU "criminaliza, sataniza y oculta" el verdadero origen de las temidas pandillas "Mara Salvatrucha" y "Barrio 18" para controlar el flujo de inmigrantes en su frontera sur, afirma el periodista mexicano Marco Lara en su último libro.

A Estados Unidos le interesa "dar la impresión de que hay una plaga de pandillas de Centroamérica", aseguró Lara en su último libro de investigación "Hoy te toca la muerte" (Planeta, 2006).

En una entrevista con Efe el escritor mexicano, que considera su trabajo el primer texto periodístico extenso en español sobre estas dos pandillas, dijo que existe una política "deliberada" del Gobierno de EEUU para "criminalizar a los jóvenes y a las migraciones de indocumentados centroamericanos".

El libro, que en palabras de su autor busca dar una visión del fenómeno de las pandillas más social que estrictamente delictiva, argumenta, entre otros aspectos, que a EEUU le interesa legitimar la militarización de la frontera sur de México y el norte de Centroamérica.

No hay mejor manera de lograr este cometido que "satanizar a los pandilleros y a la migración (...) meter todo en una misma bolsa y criminalizarlo, porque permite contener las migraciones y mantener los flujos de mano de obra barata a EEUU", sostuvo.

Es una forma "criminal de regular el mercado de mano de obra de centroamericanos a EEUU" que se logra eficazmente "dando la impresión que hay una plaga, un VIH centroamericano que son los pandilleros, sin advertir que esas pandillas surgieron en Estados Unidos", explicó Lara.

Con más de 70 entrevistas, algunas con pandilleros activos, sicarios, policías y traficantes de personas, el libro ofrece una genealogía precisa de la "Barrio 18" (B18) y la "Mara Salvatrucha" (MS13), dos pandillas de inmigrantes latinoamericanos surgidas en la ciudad de Los Angeles (EEUU) en la década de los sesenta y ochenta, respectivamente.

Lara recorrió durante un año barrios en el sur de Estados Unidos, Centroamérica y México, visitó prisiones y se inmiscuyó en el mundo de los pandilleros para escribir el libro.

En EEUU, las pandillas B18, de origen mexicano, y MS13, integrada en un principio por salvadoreños, siguen creciendo "fuertemente" acompañado "de un mayor enfoque mediático y policíaco de las autoridades locales y el propio FBI (la Oficina Federal de Investigaciones)", dijo.

El crecimiento de estas bandas criminales está alentado por el aumento en el consumo de drogas, un mercado de armas "prácticamente libre" y por "políticas que cada día abandonan más la atención social a los jóvenes", destacó.

México juega un importante papel en el desarrollo regional de estos grupos juveniles, luego de que una política de deportaciones masivas de centroamericanos con o sin antecedentes penales, impulsada por EEUU a mediados de la década de los ochenta, exportara el fenómeno de las pandillas a países como El Salvador, Honduras y Guatemala, insistió Lara.

El territorio mexicano es "estratégico para su expansión regional" advirtió el periodista, aunque consideró que el desarrollo de estas pandillas en México se encuentra todavía en un estado "larvario", "por lo que es una falacia decir que es un problema de seguridad nacional".

Se trata más bien de un problema de "seguridad pública regional", en ciudades como Mexicali, Matamoros, algunos barrios de la Ciudad de México, Tapachula, Ciudad Hidalgo, Matías Romero y Tenosique, precisó.

Las pandillas mexicanas han "interiorizada lo que yo llamo el estilo 'marero', la parafernalia, las señas, los tatuajes, la forma de vestir, el lenguaje", apuntó Lara.

Reconoce que en algunos casos hay indicios de mayor sofisticación y articulación con organizaciones de tráfico de indocumentados y narcotraficantes.

México es un "territorio sandwich", porque está en el medio de EEUU y Centroamérica, "donde las pandillas están sufriendo una fuerte tensión policíaca y donde los jóvenes están siendo criminalizados con leyes de mano dura y políticas de cero tolerancia".

En este sentido, manifestó que muchos jóvenes pandilleros están emigrando a México "para encontrar un espacio para sobrevivir".

Los jóvenes de minorías étnicas acaban segregados en células de pandillas (llamadas "clicas") y existe el peligro de una "explosividad social si las autoridades continúan criminalizando a los jóvenes y negando que se trata de un fenómeno social", concluyó. EFE

 
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