El
ministro del Interior, John Reid, informó hoy de que ese
nivel de alerta se mantendrá hasta que el Centro Conjunto
de Análisis del Terrorismo considere que se ha reducido
el riesgo de atentados.
Reid confirmó que se está interrogando a 24 personas
en distintas comisarías londinenses, y entre ellas se encuentran
"los principales sospechosos" de la trama, mientras
continúan los registros de inmuebles en varios puntos del
país.
El Banco de Inglaterra ha identificado y congelado las cuentas
bancarias de 19 de los 24 detenidos el jueves, de los que 14 son
de Londres, cuatro del condado de Buckinghamshire (afueras de
la capital) y uno de Birmingham (centro de Inglaterra).
Los sospechosos son de nacionalidad británica, la mayoría
de origen pakistaní, y tienen entre 35 y 17 años.
Reid, que preside las reuniones del comité de emergencia
"Cobra" del Gobierno, agradeció la cooperación
de las autoridades de otros países, particularmente Pakistán,
en una investigación con ramificaciones internacionales.
Las autoridades pakistaníes confirmaron la detención
en ese país de sospechosos cuyos testimonios contribuyeron
al desmantelamiento del complot londinense.
El subcomisario de Scotland Yard, Paul Stephenson, dijo ayer que
la supuesta conspiración pretendía causar "una
matanza" de magnitud "inimaginable".
El secretario de Seguridad Nacional de EEUU, Michael Chertoff,
vinculado a la investigación, sugirió que el plan
desarticulado en el Reino Unido "apunta a una trama de Al
Qaeda", aunque matizó que no es "una conclusión
definitiva".
Según fuentes policiales, los supuestos terroristas planeaban
ejecutar una oleada de atentados simultáneos en hasta 10
aviones de aerolíneas británicas y estadounidenses
mediante explosivos líquidos detonados por artefactos electrónicos.
Los compuestos químicos se habrían introducido a
bordo dentro de botellas de refresco, mientras que los detonadores
se ocultarían en móviles o "ipods".
Fuentes de los servicios de seguridad han señalado que
la amenaza era inminente.
Sin embargo, empieza a crecer en el Reino Unido el escepticismo
sobre una operación policial que se dio a conocer al público
en un momento muy crítico para el Gobierno de Tony Blair,
acosado por su papel en el conflicto entre Israel y la milicia
libanesa Hizbulá.
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Además,
levanta suspicacias que los detalles del supuesto complot
se revelaran paralelamente en Londres y Washington, mientras
que hoy se supo que el presidente estadounidense, George
W. Bush, fue informado el pasado domingo de la trama. |
Las
asociaciones británicas de musulmanes ya expresaron ayer
su conmoción pero también escepticismo ante los
hechos, después de que operaciones policiales previas muy
publicitadas hayan concluido sin acusaciones concretas.
Este colectivo lamentó que se siga estigmatizando a la
comunidad musulmana mientras el Gobierno no afronta lo que, para
ellos, es la raíz de la radicalización de una minoría
de jóvenes: la política exterior de Blair.
Tras la desarticulación del supuesto plan terrorista, los
aeropuertos británicos, sumidos ayer en el caos, reanudaron
hoy su actividad con estrictos controles de seguridad y muchos
retrasos y cancelaciones. EFE