La
ministra israelí de Asunto Exteriores, Tzipi Livni, confirmó
esta noche que el Gobierno cuenta con una entrada en vigor del
alto el fuego el lunes, pero señaló que hasta entonces
continuarán las operaciones militares.
Preguntada en una entrevista con el canal dos de la televisión
pública israelí sobre por qué Israel ha seguido
con sus planes militares después de que el Consejo de Seguridad
de la ONU aprobara la resolución para el cese de hostilidades
en Líbano, Livni contestó que el Ejército
había pedido tiempo adicional.
"Hemos dicho que daríamos al Ejército el tiempo
que necesita y pensamos que será hasta algún momento
del lunes", dijo.
En cambio, el jefe del Estado mayor del Ejército, general
Dan Halutz, que esta mañana dijo que las fuerzas armadas
necesitarían una semana para completar la operación,
señaló esta noche que la ofensiva puede acabar en
cualquier momento y añadió: "Cuando nos diga
la jerarquía política que paremos, pararemos".
El Consejo de ministros israelí debería votar sobre
la resolución mañana, en su reunión regular
de los domingos.
El primer ministro, Ehud Olmert, pedirá la aprobación
del documento y tanto Livni, como el ministro de Defensa, Amir
Perezt o el viceprimer ministro, Simon Peres, han expresado su
conformidad con la resolución que, a decir de la ministra
de Exteriores, es buena para Israel.
La secretaria de Estado de EEUU, Condolleezza Rice, concedió
esta noche una entrevista telefónica al canal 1 de la televisión
pública israelí para defender la resolución
diciendo que es buena para la seguridad de Israel.
Desde las filas de la oposición de derechas, sin embargo,
el texto ha suscitado ya críticas y se pone en duda la
utilidad de la operación militar.
El ex ministro de Defensa Moshe Arens, del Likud, declaró
esta noche en una entrevista que "la resolución es
una derrota para Israel" y que "el mensaje de esta guerra
para Hizbulá y otros enemigos de este país es que
la fuerza da dividendos".
El ex ministro de Asuntos Exteriores, Silvan Shalom, afirmó
que Israel quedará con esta resolución en una situación
peor que antes de la guerra, y señaló que cabe preguntarse
para qué ha servido toda la operación.
La ofensiva militar no ha logrado detener el lanzamiento de cohetes
de Hizbulá sobre Israel, y las fuerzas armadas han redoblado
esfuerzos para tratar, -según dijo el portavoz de Exteriores,
Mark Regev, inmediatamente después de que la ONU aprobara
la resolución 1701- de dejar un terreno "limpio"
de guerrilla.
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Esto,
afirmó, facilitaría la tarea del Ejército
regular libanés que debe, junto con una fuerza multinacional,
y simultáneamente a la retiran las fuerzas de Israel,
desplegarse en el sur del Líbano hasta ahora controlado
por Hizbulá.
El Ejército israelí está poniendo todo
su empeño en cumplir esta tarea. En las últimas
24 horas, según el general Halutz, se han triplicado
las fuerzas terrestres en el sur del Líbano. El comandante
no ha precisado cuantas tropas hay ahora, pero se estima
que son entre 20.000 y 30.000 los soldados que operan en
la zona.
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Los
helicópteros israelíes han estado además
transportando tropas durante todo el día, bien adentro
del territorio libanés; algunas han llegado al río
Litani, el límite de la zona de 30 kilómetros de
profundidad que Israel quiere ver libre de guerrilla.
Según la versión electrónica del diario "Jerusalem
Post", la radio israelí ha empezado a emitir mensajes
en árabe en el sur de Líbano pidiendo a los guerrilleros
que se entreguen y que cuelguen en los lugares donde se encuentren
banderas blancas.
Hizbulá disparó hoy menos cohetes que en días
anteriores contra el norte de Israel, pero libró una dura
batalla contra el Ejército israelí, que sufrió
al menos siete bajas y hasta 100 heridos, según la radio
pública.
A última hora, Hizbulá abatió además
un helicóptero israelí. EFE