Los
responsables ministeriales se reunieron en Londres para evaluar
la seguridad aérea en Europa, después de que la
Policía británica frustrara la semana pasada un
complot terrorista para derribar, con sustancias explosivas líquidas
ocultas en el equipaje de mano, hasta diez aviones en ruta entre
el Reino Unido y EEUU.
"Afrontamos una amenaza persistente y muy real en Europa",
afirmó el ministro británico del Interior, John
Reid, anfitrión de la reunión, en una rueda de prensa
posterior a las conversaciones.
"Se trata de un terrorismo sin límites en sus malévolas
intenciones", precisó Reid, flanqueado por el ministro
finlandés del Interior, Kari Rajamaki, cuyo país
ejerce la presidencia de turno de la UE, y el vicepresidente de
la Comisión Europea y comisario de Justicia e Interior,
el italiano Franco Frattini.
El ministro británico subrayó que el terrorismo
es "una amenaza común" a la que se enfrentan
todos los europeos con independencia de "origen, raza y religión",
al tiempo que agradeció la "solidaridad" expresada
por sus colegas a la luz de la trama de la semana pasada.
Frattini, por su parte, anunció que tiene previsto presentar
en los próximos días un plan para mejorar la seguridad
en el transporte aéreo, el intercambio de información
entre las autoridades y la detección de explosivos, especialmente
los de naturaleza líquida.
Sobre el asunto de los explosivos, el comisario abogó por
"establecer un grupo de trabajo permanente con el objetivo
de desarrollar una política europea sobre explosivos",
ya que se trata de un problema de "importante vulnerabilidad".
A ese respecto, los ministros expresaron su apoyo a la creación
de una base de datos de armas y explosivos bajo control de Europol.
Frattini se refirió, además, a una propuesta del
ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, para establecer
equipos de "expertos antiterroristas" capaces de un
despliegue rápido en caso de necesidad en cualquier país
de la UE.
El comisario planteó también la idea de facilitar
entre los países de la
Unión el intercambio de datos sobre pasajeros de vuelos
europeos que podrían obtenerse por procedimientos biométricos.
Aparte de esas medidas, los ministros recalcaron la necesidad
de atajar el extremismo islámico e "impedir que los
ciudadanos europeos se conviertan en terroristas a través
de la radicalización y el reclutamiento", explicó
Reid.
En ese sentido, el ministro británico agregó que
los titulares del Interior abogaron por "hacer de Internet
un entorno hostil para los terroristas y para quienes buscan radicalizar
a la gente joven, enviar mensajes de odio y planear asesinatos
masivos".
Con la aplicación esas medidas, Kari Rajamaki aseguró
que "Europa derrotará al terrorismo", pues la
UE no debe permitir "que los terroristas triunfen sobre los
valores europeos".
En las conversaciones de hoy también intervinieron el coordinador
europeo de política antiterrorista, Gijs de Vries, y los
titulares de Interior de los países que ocuparán
las cuatro próximas presidencias de la UE: Alemania, Francia,
Portugal y Eslovenia.
A la cita ministerial de Londres seguirá, posiblemente
la semana próxima, una reunión en Bruselas de expertos
en seguridad aérea y transportes de los 25 estados miembros
de la Unión.
La Policía británica interroga actualmente a 24
personas detenidas el
pasado jueves, tras desbaratar la supuesta conspiración
para atentar contra varios aviones que iban a partir del Reino
Unido con rumbo a Estados Unidos.
La operación policial provocó un caos en los aeropuertos
del Reino Unido, que han cancelado más de mil vuelos desde
el pasado jueves por los estrictos controles de seguridad y la
prohibición inicial, ya levantada, de subir equipaje de
mano a los aviones.