La
secretaria general adjunta para Asuntos Humanitarios, Margareta
Wahlstrom, informó al Consejo de Seguridad de que la distribución
de ayuda humanitaria en el sur del Líbano ha mejorado después
de que se acordara un cese de hostilidades entre Israel y la milicia
chií de Hizbulá hace cinco días.
Los
miles de desplazados han vuelto a sus hogares, pese a las advertencias
del Gobierno del Líbano de la existencia de 8.500 minas
y material de artillería que no ha explotado.
Wahlstrom
señaló también que la presencia de las fuerzas
israelíes no han impedido que volvieran a sus hogares entre
14.000 y 17.000 residentes en áreas cercanas a la Línea
Azul, marcada por la ONU en la frontera con Israel.
La
funcionaria, que exhortó al Gobierno de Tel Aviv a levantar
de inmediato el bloqueo naval y aéreo en el Líbano,
indicó que había mejorado considerablemente el acceso
para la distribución de ayuda humanitaria en las áreas
del sur y del valle de la Bekaa.
Concretamente,
señaló que han podido enviar por carreteras 20 convoy
con alimentos y artículos básicos, pero que todavía
habían dificultades para los barcos que traen provisiones
y combustible al puerto de Tiro, a causa del bloqueo israelí.
Wahlstrom
expresó su preocupación por el gran peligro que
representa la cantidad de artillería, misiles, minas, municiones
de racimo y otro material bélico que está sin explotar
y que ha causado varias muertes y heridos entre los desplazados
que han regresado a sus casas.
"La
rapidez con la que se ha producido el regreso de los desplazados
y los gigantes obstáculos de infraestructura en el Líbano
representan un desafío formidable para las autoridades
locales y las agencias humanitarias", declaró.
Remarcó
que existen áreas que aún las agencias humanitarias
no han podido acceder, en las que la Fuerza Provisional de la
ONU en el sur del Líbano (FPNUL) distribuye agua y alimentos,
y ayuda en tareas de evacuación de los civiles heridos.
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Wahlstrom
hizo hincapié en la necesidad de redoblar los esfuerzos
humanitarios en los próximos dos meses y que gradualmente
será necesario pasar a una fase de reconstrucción
de las viviendas e infraestructuras que fueron destrozadas. |
En
este sentido, se lamentó que del llamamiento que la ONU
hizo a la comunidad donante a finales de julio para obtener 165
millones de dólares para financiar la ayuda de emergencia,
sólo se han recaudado 87 millones.
Indicó
que esta financiación deberá ser revisada la próxima
semana para poder abordar de forma efectiva las necesidades de
la población afectada tanto en el Líbano como en
Siria.
Otra
oportunidad para que los países hagan sus aportaciones
será la conferencia internacional de donantes que se celebrará
el próximo 31 de agosto en Estocolmo. EFE