No
ilusionó el Real Madrid tampoco de telonero. Hacía
once años que el Madrid no acudía a Cádiz
a jugar este prestigioso torneo. Y su regreso no pudo ser peor
para la afición cadista.
El Villarreal no le anduvo a la zaga. Mal también.
Ganó el encuentro de consolación con un certero
gol de Riquelme en la recta final. No maquilló el pésimo
partido Riquelme, pero al menos dejó en el césped
el único rasgo de calidad de 90 minutos para el olvido.
El primer tiempo resultó tedioso. Sin ritmo,
sin dinamismo, fue un partido muy de pretemporada, muy del mes
de julio, justo ahora cuando el inicio de la Liga se encuentra
a la vuelta de la esquina. Defraudó el Madrid y también
el Villarreal.
No es normal ver al Real Madrid de segundo plato.
Pero así ha jugado. Como un segundón. Tiene trabajo
arduo Fabio Capello por delante para enderezar la nave madridista.
Aún así llenó el Carranza. Ha blindado Capello
el equipo con Emerson y Javi García, a la espera de Diarra
para suplir al canterano, para que Robinho juegue más a
gusto, pero el brasileño arrancó siempre muy lejos
de la portería y sus bicicletas horizontales no sirvieron
para nada.
Capello dio el testigo de inicio a Robinho, pero
éste no le demostró al técnico italiano estar
muy por encima de Cassano. No hubo nada destacable en el Madrid.
Tan sólo el afán de pelear de Juanfran en el rato
que le dio Capello jugando de segunda punta, lejos de su hábitat
natural en el costado derecho.
El Madrid intentó sacar el balón
en largo desde atrás, pero el clon de Fernando Hierro aún
no se ha reinventado y eso se nota. Ni Raúl ni Van Nistelrooy
recibieron con garantías.
A
los 11 minutos, Sergio Ramos, el corazón del Real Madrid,
estuvo a punto de sacar petróleo de su jugada favorita:
el remate de cabeza en un saque de esquina. Su testarazo lo sacó
como pudo Viera. Enfrente, el Villarreal tuvo menor enjundia que
en otras ocasiones. Riquelme apareció lo justo, apenas
para poner calidad en las acciones a balón parado, con
Somoza y Senna por detrás. Cani, echado al costado, estuvo
más insípido y sacó poco de su enorme calidad.
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El
Villarreal, en un partido impreciso en la entrega, pudo
sacar provecho de los arreones de José Enrique, un
lateral zurdo interesante, un internacional juvenil español,
que si Pellegrini le da aire puede convertirse en un jugador
con recorrido. |
Un
remate de cabeza de Josemi al segundo palo, sorprendiendo a la
defensa madridista, fue lo más potable del Villarreal antes
del descanso. Con pitos para el Real Madrid del público
del Carranza se llegó al intermedio.
Tras el descanso, Capello dio minutos a toda la
plantilla. Diego López, por cierto aguantó el partido
entero de titular. Iker estuvo en el banquillo. Innovó
Capello con Mejía en el medio centro como destructor y
acabó el Real Madrid con Juanfran y Baptista arriba. Todo
extraño y renovador.
Ni los titulares ni los suplentes tuvieron su
día. Cuando todo apuntaba a los penaltis, apareció
Riquelme a cuatro minutos del final para poner un 1-0 con una
perfecta ejecución de un libre directo al borde del área.
.1.
Villarreal: Vieira; Josemi, Gonzalo (Quique Alvarez,
min.59), Peña, José Enrique; Cani (José Mari,
min.70), Marcos Senna, Somoza (Bruno, min.60), Riquelme; Forlán
(Arruabarrena, min.90), Nihat.
.0. Real Madrid: Diego López; Salgado (Cicinho,
min. 46), Ramos, Cannavaro (Woodgate, min.46), Roberto Carlos;
Javi García (Mejía, min.60), Emerson (Helguera,
min.80), Raúl (Juanfran, min. 60); Beckham, Robinho y Van
Nistelrooy (Baptista, min.46).
Gol:
1-0. Min. 86. Riquelme, de libre directo.
Arbitro:
González Vázquez (Comité gallego). Mostró
cartulina amarilla a Javi García, Mejía, del Real
Madrid, y a Josemi y Cani, del Villarreal.
Incidencias:
20.000 espectadores llenaron el estadio Ramón de Carranza.
El argentino Gonzalo Rodríguez se retiró lesionado
en el minuto 57.