El
llamamiento de Bush se produce ante los crecientes temores de
que fracase el frágil alto el fuego que el pasado día
14 puso fin a un conflicto de 34 días entre Israel y la
guerrilla libanesa Hizbulá y que, según el gobierno
de Líbano, ya ha sido violado por las fuerzas israelíes.
Aunque el presidente de EEUU reconoció que la diplomacia
a veces "puede ser frustrante", insistió en que
la comunidad internacional debe hacer lo posible por lograr un
consenso en torno a la fuerza de paz de las Naciones Unidas porque
"la necesidad es urgente".
Esa fuerza se encargará de ayudar al Gobierno libanés
a recuperar el control de todo el país y además,
dijo, será una herramienta clave también para garantizar
que las milicias de Hizbulá no consigan rearmarse con la
ayuda de Irán o Siria, países a los que Bush volvió
a tachar de patrocinadores del terrorismo.
La tardanza en su despliegue se debe a la falta de un acuerdo
sobre las contribuciones que los distintos países deben
hacer a la futura Fuerza Provisional de la ONU para el Líbano
(FPNUL).
Esa fuerza, que ahora cuenta con 2.000 soldados, será ampliada
hasta unos 15.000 como respaldo al despliegue del Ejército
libanés en el sur del país y, en principio, todo
apunta a que estará liderada por Francia.
No obstante, el hecho de que las autoridades francesas hayan confirmado
el envío de un contingente de sólo 200 efectivos
adicionales a la zona ha generado dudas en torno a ese liderazgo,
e incluso ha llevado a Israel a pedir a Italia que asuma el mando
de la FPNUL.
Bush no ha hablado de quién debe estar a la cabeza de esa
fuerza multinacional pero sí ha reiterado que le gustaría
que el compromiso de Francia fuese mayor.
Aunque dejó claro que "estamos presionando a todos"
para acelerar el despliegue de las tropas, también reiteró
que espera que las autoridades francesas hagan una mayor contribución.
La razón está, prosiguió, en que "Francia
tiene una relación muy estrecha con Líbano. Hay
lazos históricos" muy fuertes entre los dos países.
"EEUU hará su parte" y contribuirá con
ayuda logística y de inteligencia al nuevo contingente,
que Bush insistió en que es necesario no sólo para
controlar el alto el fuego y evitar que Hizbulá siga siendo
un "Estado dentro del Estado", sino también para
acelerar la entrega de ayuda humanitaria.
En el ámbito humanitario, dijo, Washington se ha adelantado
al despliegue de las fuerzas de la ONU con la distribución
de más de 25 millones de dólares, de los 50 millones
que inicialmente anunció para las labores de reconstrucción
de primera necesidad.
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A
eso hay que añadir más de 230 millones de
dólares adicionales destinados a operaciones de ayuda
humanitaria y de reconstrucción, que incluyen una
partida de 42 millones para entrenar y equipar a las fuerzas
armadas libanesas y 25.000 toneladas de trigo que se van
a distribuir entre la población libanesa en las próximas
semanas. |
Esos
fondos, dijo Bush, ayudarán a los libaneses a retornar
a sus hogares, reconstruir sus viviendas, restaurar puentes y
carreteras, y rehabilitar escuelas.
Bush aprovechó su comparecencia de alrededor de una hora
ante la prensa, la primera que ofrece desde el pasado 7 de julio,
para comentar la situación en Irak y reiterar su compromiso
de no abandonar ese país hasta haber vencido a los terroristas,
y para reiterar que la comunidad internacional debe evitar, a
toda costa, que Irán consiga hacerse con armas nucleares.
EFE