La última persona reportada como secuestrada es una hija
del arbitro internacional de fútbol Argelio Sabillón,
hecho ocurrido el fin de semana pasado en el departamento occidental
de Santa Bárbara.
La
joven se encuentra todavía en poder de sus captores, los
que, según versiones de prensa, piden ocho millones de
lempiras (unos 421.052 dólares) a cambio de su liberación.
Zelaya
dijo reconocer el trabajo del Ministerio de Seguridad y la policía
hondureña frente a este delito.
Consideró
que las autoridades han resuelto "el 90 por ciento de los
secuestros que se han dado este año los ha resuelto con
buen suceso, incluso capturando a los secuestradores", pero,
lamentó que "como el sistema es corrupto, hoy se capturan
los secuestradores y mañana se escapan de la Penitenciaría".
Zelaya
pidió a la ciudadanía cooperar con las autoridades
a resolver estos casos, a no quedarse callada, a salir y proporcionar
a la policía la información que tengan sobre actos
delictivos.
"Honduras
entera debe ponerse de pie para evitar que estos delincuentes
comunes queden libres, e impunes este tipo de crímenes
que nos dañan a todos los hondureños", señaló.
El
gobernante también cuestionó a los medios de comunicación
hondureños, los que, en su opinión, "generalmente
transmiten la voz de la delincuencia y no la voz de la policía",
y porque no destacan las cosas buenas que suceden en el país.
En
San Pedro Sula, Zelaya y su esposa, Xiomara Castro, participaron
en la inauguración de un albergue para niños desnutridos,
construido con el apoyo de la Iglesia católica. EFE