El
56 por ciento de las personas encuestadas expresó interés
en "establecer relaciones más productivas con instituciones
financieras", de acuerdo con el informe elaborado por Visa
International, región América Latina y Caribe.
Los resultados revelan, según esa compañía,
el potencial de bancarización de los receptores de remesas
en Latinoamérica, región donde aproximadamente el
50 por ciento de las transferencias de dinero se distribuye a
través de los bancos, pero sólo un once por ciento
es recibido en cuentas bancarias.
El resto de las remesas se distribuye en efectivo y "esto
demuestra que si bien hay participación de las instituciones
financieras, los receptores aún no están recibiendo
los beneficios de la bancarización".
La investigación se hizo mediante entrevistas con beneficiarios
de Ecuador, El Salvador, México y República Dominicana,
así como remitentes ubicados en Estados Unidos y España.
Las remesas que ingresan a los últimos tres países
provienen de Estados Unidos, a diferencia de Ecuador, cuyas transferencias
de dinero en su mayoría son enviadas desde España.
Asimismo, un 70 por ciento mostró una actitud favorable
hacia los bancos.
El estudio también determinó que las remesas no
constituyen el único ingreso familiar. Casi la mitad de
los beneficiarios tienen empleos de medio tiempo o jornada completa.
Para el 52 por ciento, las remesas representan una cantidad suplementaria;
sólo uno de cada ocho beneficiarios la considera como su
única fuente de ingresos.
Otro hallazgo fue que un 15 por ciento de los beneficiarios ahorra
o invierte el dinero que recibe porque esa entrada aumenta sus
ingresos en un 50 por ciento.
El uso más frecuente de las remesas incluye compra de bienes
de consumo, desarrollo de un negocio, ahorro en moneda extranjera
o local, pago de deudas, así como ciertos lujos, como viajes.
De igual forma, se determinó que el nivel de solvencia,
potencial de consumo, ahorro e inversión es mayor entre
los beneficiarios de remesas que entre personas de nivel socioeconómico
similar que no las reciben. En casi la mitad de los casos se trata
de gente económicamente activa.
En cuanto a las personas que envían las remesas, se detectó
que el 24 por ciento de los entrevistados llevan entre 10 y 15
años fuera de su país y continúa enviando
remesas periódicamente, "lo que demuestra la consistencia
a largo plazo de este negocio". EFE