Tres
horas después del accidente, los ministerios de Situaciones
de Emergencia ruso y ucraniano confirmaron la muerte de todos
los ocupantes del aparato, que pertenecía a la compañía
aérea Púlkovo, de San Petersburgo.
"Todas las personas que se encontraban a
bordo han muerto", dijo a la agencia Interfax la portavoz
ministerial rusa Irina Andriánova, quien precisó
que en el avión había 159 pasajeros y 10 tripulantes,
dos personas menos de lo anunciado inicialmente.
La compañía Púlkovo había
informado de que en el avión había once tripulantes
y 160 pasajeros, incluidos 45 niños que regresaban de sus
vacaciones en el balneario ruso de Anapa, en el mar Negro, a San
Petersburgo para comenzar el año escolar.
En la nave siniestrada viajaban 39 niños
de hasta 12 años de edad más seis bebés menores
de dos años, declaró un representante de la compañía
al diario digital "Gazeta.ru".
Fuentes oficiales dieron a entender que la mayoría
de pasajeros eran rusos y ucranianos pero que también había
de otros países, en concreto holandeses, aunque la lista
de víctimas publicada posteriormente hace pensar que eran
rusos o ucranianos nacionalizados en otras naciones.
El avión cayó en un lugar de difícil
acceso a 45 kilómetros al norte de Donetsk, ciudad en el
este de Ucrania, adonde acudieron enseguida socorristas que ya
rescataron los primeros 30 cuerpos sin vida.
"A las 15.37 hora de Moscú (11.37
GMT) la tripulación envió un mensaje de S.O.S. y
dos minutos más tarde el avión desapareció
de las pantallas de los radares", explicó a la prensa
Andriánova.
Según el jefe del Servicio Federal de Aeronavegación
ruso, Alexandr Neradko, el avión se estrelló después
de haber entrado en una "zona de fuertes turbulencias".
Sin embargo, Andriánova dijo que hay datos
de que la nave "se vio atrapada por una tormenta" y
más tarde añadió que la hipótesis
preliminar de la investigación apuntaba a que "la
catástrofe se debió al impacto de un rayo".
Fuentes de la compañía Púlkovo
declararon a "Gazeta.ru" que los tripulantes del avión
avisaron de un incendio a bordo a 10.000 metros e intentaron efectuar
un aterrizaje de emergencia, aunque no consiguieron sacar el tren
de aterrizaje.
Andriánova afirmó que, según
datos preliminares de la parte ucraniana, en el avión no
hubo ninguna explosión, pues algunos testigos del accidente
señalaron que la nave "caía intacta",
sin haberse desintegrado en el aire.
Por su parte, el director general de Púlkovo
encargado de los vuelos, Anatoli Samóshin, consideró
"poco probable" que el accidente fuera fruto de un atentado
terrorista.
Al final de la jornada, Andriánova dijo
que los socorristas y bomberos estaban apagando las últimas
llamas del avión incendiado, cuyos fragmentos se han dispersado
en un radio relativamente pequeño, y que los trabajos de
rescate continuarían toda la noche.
Las autoridades de los aeropuertos de San Petersburgo
y Anapa han creado centros de crisis para ofrecen información
de última hora y asistencia médica y psicológica
a los familiares de las víctimas.
La
compañía aérea puso a disposición
de los familiares un avión para que vuelen mañana,
miércoles, a Ucrania con el fin de ayudar en la identificación
de las víctimas.
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En
Moscú, el presidente ruso, Vladímir Putin,
ordenó al Gobierno investigar el accidente, mientras
la gobernadora de San Petersburgo, Valentina Matvienko,
prometió que su administración prestará
sin falta ayudas económicas a todas las familias
afectadas. |
El
ministerio de Emergencias ruso envió a Donetsk un avión
con equipos de rescate, además de varios helicópteros
desde regiones vecinas de Ucrania, mientras la Fiscalía
rusa abrió un expediente penal para investigar el accidente.
En Kiev, el ministerio de Defensa se apresuró
a declarar que hoy no había efectuado maniobras, en alusión
a la tragedia de octubre de 2001 cuando los militares ucranianos
abatieron por error con un misil un Tu-154 ruso con 78 personas
a bordo.
Los Túpolev-154, principal avión
mediano de la flota aérea rusa en las líneas internas,
se utilizan desde 1972 y son capaces de transportar hasta 180
personas a distancias de 3.500 kilómetros, y el aparato
hoy siniestrado fue fabricado en 1992. EFE