En un
comunicado remitido a la prensa, el nuevo grupo pide "la liberación
inmediata de los musulmanes que están en cárceles
americanas" y amenaza de lo contrario con "sacrificar"
a su cautivos.
"Las Brigadas de la Sagrada Yihad", sobre las que no se
sabe si están vinculadas a otro grupo, emitieron además
un vídeo de los secuestrados en los que aparecen solos, vestidos
con ropa de deporte y sobre un fondo oscuro que no revela detalle
alguno.
Se trata de la primera información que emiten los secuestradores
desde que capturaron a los periodistas.
Ambos subrayan que las condiciones de su cautiverio son buenas.
"Nuestros captores nos tratan bien", dice Centanni.
Centanni describe que ambos reciben agua potable, comida, ropa
limpia, duchas y tiene acceso a un cuarto de baño. Por
su parte, Wiig pidió ayuda para que sean liberados.
"Si pudierais presionar al Gobierno local aquí en
Gaza y en Cisjordania, lo apreciaríamos mucho Steve y yo",
afirma Wiig.
El corresponsal Steve Centanni, estadounidense de 60 años,
y el cámara Olaf Wiig, neozelandés de 36, fueron
capturados hace diez días momentos después de aparcar
su coche delante del hotel en el que residían en la costa
de la ciudad de Gaza.
Un grupo de palestinos con la cara descubierta y que viajaban
en un coche todoterreno metieron a la fuerza a Centanni y a Wiig
en el maletero de su vehículo y derribaron de un codazo
en la cara a uno de los guardaespaldas extranjeros que protegían
al equipo de periodistas.
El suceso, que duró a penas segundos y fue llevado a cabo,
según testigos, con bastante profesionalidad, se registró
ante un grupo de miembros de las fuerzas palestinas de seguridad
que se resistieron a intervenir y se preocuparon de proteger a
aquellos a los que escoltaban.
Los secuestros de periodistas extranjeros se han repetido durante
los últimos años en Gaza, pero en casi todos los
casos acabaron con la liberación de los rehenes pocos días
e incluso horas después de su captura.
Cuando se produjo el secuestro, el Departamento de Estado estadounidense
recomendaba a sus ciudadanos no entrar en la franja de Gaza por
temor a ser objeto de agresiones.
En octubre del 2003 milicianos palestinos mataron a tres agentes
de seguridad estadounidenses al detonar un explosivo al paso de
su convoy en la franja de Gaza en el que viajaban diplomáticos
estadounidenses.
Entretanto, el ministro palestino de Interior, Said Siyam, condenó
hoy miércoles el "fenómeno de los secuestros
de extranjeros" que, según sus palabras, contradice
"la ética y costumbre de los palestinos".
Siyam hizo estas declaraciones en una reunión con una delegación
neozelandesa, encabeza por el diplomático Peter Rider,
que llegó a la franja de Gaza para intentar conseguir la
liberación de los periodistas.
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El
ministro palestino dijo que su Ministerio ha puesto a las
fuerzas de seguridad "en estado de alerta desde el
primer día" y que el Gobierno de Hamás
está interesado en acabar con el caos que se registra
durante los últimos años en los territorios
palestinos.
Entretanto, permanece cautivo, probablemente en la franja
de Gaza, el soldado israelí Guilad Shalit.
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Shalit
fue capturado el pasado 25 de junio por un grupo de milicianos
palestinos, principalmente del brazo armado de Hamás, que
cavaron un túnel desde la franja de Gaza para llegar hasta
territorio israelí y llevar a cabo la operación.
Los captores de Shalit exigieron la liberación de prisioneros
palestinos cautivos en cárceles israelíes como condición
previa a la emisión de información sobre el estado
de salud del soldado. EFE