23
de Agosto de 2006
Redacción Proceso Digital
Tegucigalpa
- Honduras se encamina a un enfrentamiento entre el gobierno y
empresas dedicadas a la importación de combustibles, donde
la verdadera lucha no está en si se licitará o no
la compra de carburantes, sino en si el país continuará
la ruta de economía de libre de mercado y aprovecha los
tratados de libre comercio suscritos o regresa al pasado con una
fuerte intervención estatal en la economía.
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La
mesa para la lucha quedó servida, luego que el presidente
Manuel Zelaya Rosales, popularmente conocido como "Mel",
denunciara a las transnacionales Texaco y Esso de boicotear
la licitación internacional de combustibles, ya que
estas le anunciaron al gobierno que no participarían
del proceso. |
Zelaya Rosales, un hombre impulsivo y que afirma estar en una
cruzada contra sectores poderosos de la oligarquía hondureña
de ultraderecha en favor de los intereses de los pobres, señaló
que la licitación sería llevada hasta el final sin
importar la posición de las compañías distribuidoras
de petróleo y que en el proceso sólo el ganador
tendrá acceso a la compra y distribución de los
mismos.
Pero en sendos comunicados Texaco y Esso indicaron que el llamado
a la licitación sólo significará que otro
actor ingresará a competir en el mercado de los combustibles
y que no sustituirá a los demás ya existentes.
El comunicado de Texaco dice que la "licitación es
abierta a todos los interesados y es decisión de cada empresa
participar o no" en la misma y que la misma sólo es
una más de que cotidianamente ocurre en los mercados petroleros”.
Texaco aclara que su no participación en la licitación
no indica que saldrán del mercado hondureño, ya
que decidieron "mantener nuestras fuentes de trabajo abiertas
y en franca competencia con todos los demás actores del
mercado".
La
empresa de capital estadounidense reiteró que no interpretan
la licitación como la entrega de sus terminales a otros
y reafirmaron que su "intención es continuar brindando
al pueblo de Honduras, productos de alta calidad y en las cantidades
necesarias
para no desabastecer y especular en el mercado".
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El
presidente Zelaya en la última reunión que sostuvo
con los representantes de las petroleras. |
Grupo de choque
La estrategia del gobierno es forjar un grupo de organizaciones
aliadas en torno a su postura política de licitar la compra
de combustibles y despojar del mercado a los demás actores
participantes, tal como lo pidió el propio presidente Zelaya
cuando llamó a
que
se solidaricen con su propuesta.El gobierno espera obtener el
respaldo de los docentes, sindicatos y transportistas.
En
este juego, la FENAGH denunció que Mel ofreció a
los campesinos impulsar la reforma agraria a cambio que le apoyen
en llevar la licitación hasta el final.
Por su lado, los docentes están anunciando movilizaciones
para respaldar la gestión de Zelaya en este campo, mientras
el cardenal Oscar Andrés Rodríguez también
apoya la posición del Ejecutivo en cuanto a que la licitación
debe seguir su curso, pero admitió que las transnacionales
de los combustibles no pueden ser obligadas a participar en la
misma.
En
el otro bando, el Consejo Hondureño de la empresa
Privada (Cohep) ha cuestionado las bases de la licitación
argumentando que la misma viola una serie de leyes nacionales
y que por lo tanto el gobierno debe reformarla para ponerlas
a tono con la legislación.
Mario
Canahuati, presidente del Cohep, fue enfático al
afirmar que "hay improvisaciones".
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A
la propuesta del Cohep se sumó otro grupo de análisis
comandado por la ingeniera Irma Acosta de Fortin, rectora de la
universidad José Cecilio del Valle, quien afirma que la
licitación no garantiza el suministro de combustibles.
A las dos anteriores se une la permanente crítica de la
embajada estadounidense en Honduras y de su titular, Charles Ford,
que asegura que el proceso debe ser transparente y debe honrar
las obligaciones hondureñas en el marco del Tratado de
Libre Comercio
suscrito entre las partes, conocido en inglés como CAFTA.
Acuerdos internacionales
Justamente otra de las alegaciones de las compañías
petroleras para no participar en la licitación es que ellas
continúan operando en el mercado y que no se puede pasar
ahora a un mercado monopólico u oligopólico, ya
que violaría el acuerdo del CAFTA.
Texaco recuerda en su comunicado que el presidente Zelaya se comprometió
en su visita al mandatario estadounidense George Bush a respetar
la propiedad privada.
Señalan que además del CAFTA, está en vigencia
el Tratado al Fomento y la Protección Recíproca
de la Inversión que mantienen vigente Honduras y Estados
Unidos y bajo cuyo mandato legal se amparan para operar en Honduras.
Una operación de fuerza del gobierno hondureño expondría
al país a ser sancionado por Estados Unidos en la aplicación
de los dos
aceurdos
vigentes, el del CAFTA y el de protección a las inversiones.
Repercusiones
Estados Unidos es el principal socio comercial hondureño
y una disputa sería profundamente sentida por la economía
hondureña, erosionando los empleos existentes, así
como poner en duda nuevas inversiones y con ello puestos de trabajo.
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Recientemente
Washington apartó a Ecuador de las negociaciones
para un tratado de libre comercio que negociaban con varias
naciones andinas, luego que el gobierno del presidente Alfredo
Palacio nacionalizó la compañía petrolera
estadounidense Oxi, filial de la Occidental Petroleum, alegando
que había vendido unos lotes a otra empresa violando
los acuerdos de concesión.
Ecuador prometió licitar las operaciones de Oxi,
pero hasta la fecha no ha logrado su objetivo.
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Mercado y precio de combustibles
Las petroleras recuerdan que los precios de los combustibles están
marcados por las compras que ocurren en los mercados internacionales
y la licitación gubernamental no garantiza una baja considerable
en los mismos cuando lo adquieran los consumidores
hondureños.
Texaco afirma que tener un "sólo suplidor del 100%
de los combustibles del país convierte el mercado en un
monopolio y no elimina la necesidad de importar el combustible".
El presidente Zelaya ha admitido que la rebaja con la licitación
no será tan profunda y que cumpla con las expectativas
que provocó en su campaña electoral cuando prometió
reducir el valor del galón de gasolina en 10 lempiras.
Oficiales del gobierno dicen que la rebaja sería de cuatro
lempiras en caso de un éxito resonante y que en promedio
sería de tres lempiras por galón. Actualmente varias
empresas distribuidoras ofrecen una rebaja de un lempira por galón
de gasolina a sus
consumidores.