La
primera de esas claves fue imponer una fuerte presión para
no dejar pensar a las estrellas azulgrana y salir disparado hacia
la portería de Valdés, tal y como lo intentaron
en Mónaco Dani Alves y Escudé en el primer y tercer
minuto de juego.
El Sevilla había advertido en dos ocasiones
y, a la tercera, Renato no perdonó al rematar a puerta
vacía un despeje de Valdés a tiro previo de Luis
Fabiano, que había encarado en solitario al guardameta
barcelonista.
La fuerte presión que impuso el equipo
de Juande Ramos en el centro del campo, donde acumuló a
la mayoría de sus jugadores, se demostró no sólo
acertada sino eficaz y rápida en su aplicación con
el tanto del brasileño.
Los sevillistas asfixiaron la construcción
del Barcelona y dejaron huérfano de balón al temido
tridente azulgrana formado por Leo Messi, Ronaldo de Assis 'Ronaldinho'
y Samuel Eto'o.
Además, el gol sirvió para que,
apenas iniciado el partido, el campeón de la Copa de la
UEFA tuviese argumentos para depositar toda su confianza en la
táctica del contragolpe.
Ronaldinho
tenía que batallar con un marcaje de hasta cuatro rivales
cuando el balón se acercaba a sus inmediaciones, así
que rápidamente optó por dejarle la banda izquierda
a Samuel Eto'o para que al menos el camerunés dispusiese
de espacios, mientras él se situaba en la punta de ataque.
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Los
azulgrana se hicieron con el control del balón ante
un Sevilla que retrocedió muchos metros para hacer
bueno el 0-1.
Leo
Messi entró también en la rotación
de posiciones en la delantera, pero tampoco encontraba huecos,
algo que también buscaba Luis Fabiano en la defensa
adelantada barcelonista.
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Ronaldinho
lo intentó a la media hora de partido con uno de sus regates
de fantasía con posterior servicio al interior del área
a Samuel Eto'o, pero el camerunés cayó una vez más
víctima de la concentración de los centrales sevillistas.
El Barcelona vio que el brasileño era una
vez más el arma al que aferrarse y le buscó insistentemente,
pero tampoco podía con el entramado defensivo andaluz y
hasta Xavi se apuntó a alinearse en la punta de ataque
para ver si el rival se despistaba.
Lo del Sevilla era otra cosa, era apretar atrás
y buscar a Luis Fabiano entre líneas o, en su defecto,
la cabeza de Kanouté, apuesta esta última que también
se demostró acertada con un segundo tanto para el conjunto
de Juande Ramos en el último minuto de la primera mitad.
El delantero de Mali aprovechó una mala
salida de Víctor Valdés para golpear de espaldas
y superar por alto al guardameta catalán, con lo que los
sevillistas se fueron al descanso con un inesperado 0-2 que les
convertía a partir de entonces en claros favoritos al título
en juego.
La segunda parte comenzó con una nueva
muestra de la fragilidad exhibido durante buena parte del encuentro
por la defensa del Barcelona, aunque Christian Poulsen tardó
en esta ocasión demasiado en rematar y permitió
que Puyol y compañía se le echaran encima.
A medida que el equipo de Frank Rijkaard tuvo
que lanzarse al ataque con menos orden, al Sevilla le costaba
menos brillar en ataque, aunque el primero en hacerlo no fue el
sustituto de Luis Fabiano al descanso, Martí, sino Jesús
Navas por la banda derecha.
La respuesta de Rijkaard fue la de aumentar los
efectivos en la delantera con la entrada de Eidur Gudjohnsen por
Thiago Motta, al tiempo que realizó también un cambio
natural en el centro del campo como es el de Andrés Iniesta
por Xavi.
Gudjohnsen
comenzó pronto a disponer de ocasiones, quizá por
ser un modelo de atacante diferente a los que hasta entonces había
alineado el Barcelona.
Sin
embargo, a los azulgrana les podía caer el tercer
gol en cualquier momento, como estuvo a punto de suceder
en el minuto 66, cuando Renato envió fuera un remate
de cabeza que le puso en bandeja Víctor Valdés
con una nueva salida en falso. |
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Leo
Messi lo intentó con sus desbordes y caracoleos, mientras
que Frank Rijkaard se jugó la última carta y puso
en el campo a Ludovic Giuly, un extremo, para sentar a un lateral
como Sylvinho.
El recurso final fueron los tiros lejanos, primero
de Eto'o y después de Messi, pero el único que encontró
portería nuevamente fue el Sevilla, que en el último
minuto firmó el definitivo 0-3 con un penalti transformado
por Maresca que acababa, por lo pronto, con la supremacía
barcelonista en el inicio de campaña y en puertas de la
primera jornada de Liga que, a partir de ahora, deja de ser monocolor.
0
- Barcelona: Valdés, Belletti, Puyol, Márquez,
Sylvinho (Sylvinho, min.72), Motta (Gudjohnsen, min.57), Xavi
(Iniesta, min.57), Deco, Messi, Ronaldinho y Eto'o.
3-
Sevilla: Palop, Dani Alves, Javi Navarro, Escudé,
David, Poulsen, Renato, Jesús Navas (Maresca, min.75),
Adriano (Puerta, min.80), Kanouté y Luis Fabiano (Martí,
min.46).
Goles:
0-1, min.7: Renato. 0-2, min.45: Kanouté. 0-3, min.90:
Maresca, de penalti.
Arbitro:
Stefano Farina (Italia). Mostró la cartulina amarilla
a Sylvinho (m.47), Kanouté (m.49), Dani Alves (m.54), Javi
Navarro (m.60), Palop (m.77) y Escudé (m.85).
Incidencias:
Supercopa de Europa, disputada en el estadio Luis II de Mónaco
ante 20.000 aficionados que llenaron todo el aforo del campo.
El Príncipe Alberto de Mónaco presidió el
partido en un palco que también contó con la presencia
del Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetsky, así
como con el presidente del Parlamento de Cataluña, Ernest
Benach. La entrega de trofeos correspondió al máximo
dirigente de la UEFA, el sueco Lennart Johansson. EFE