El operativo, en el que participaron cerca de cuatrocientas personas,
entre policías municipales, empleados de diversas gerencias
de la municipalidad y elementos de la Policía Nacional,
se inició a eso de las 3:00 de la madrugada a fin de evitar
enfrentamientos innecesarios entre el personal asignado para dicha
tarea y los locatarios.
Para garantizar que la acción se ejecutara dentro de los
parámetros de la ley y el respeto a los derechos ciudadanos,
en la operación participaron siete grupos de abogados,
notarios, fiscales del Ministerio Público y personeros
del Comisionado Nacional de Protección de los Derechos
Humanos, quienes levantaron las respectivas actas.
El operativo tuvo como propósito devolver a la Plaza
Los Dolores el atractivo ornamental, turístico y de
esparcimiento que una vez tuvo para la población capitalina
esta histórica estructura en la que ahora ya despejada
predomina la antañona iglesia del mismo nombre.
La problemática de este sector tiene su origen en octubre
de 1985, cuando la Plaza fue ocupada por vendedores ambulantes,
que inicialmente se apostaban en la Calle Peatonal, en que en
aquella época no se permitía la permanencia de este
tipo de comerciantes.
En aquel momento los buhoneros apenas sumaban unos 90. Ahora son
260 los puestos de venta registrados.
Lo que en aquel tiempo pareció un incentivo para las familias
de escasos recursos, con el paso de los años se fue convirtiendo
en un severo problema de desorden y obstáculo para la libre
circulación de vehículos automotores, sumándose
cada vez más vendedores de manera incontrolada.
Luego de varios intentos de reubicación en distintos años,
la Corporación Municipal autorizó la construcción
un centro comercial con el fin de que los vendedores, que se convirtieron
en estacionarios, se ubicarán en el mismo y realizarán
su actividad mercantil en mejores condiciones físicas.
La nueva instalación consta de 336 locales debidamente
acondicionados para la actividad que en ellos va a desarrollar.
De estos unos 190 fueron ocupados por los nuevos inquilinos provenientes
de la Plaza Los Dolores.
Sin embargo una vez concluida la obra, unas 60 personas se negaban
a la reubicación porque aducen que los puestos son muy
caros y tienen que pagarlos a plazos de hasta 15 años.
Además, los ingresos que perciben no son suficientes para
pagar las altas cuotas que les cobra el banco.
Tras varios intentos infructuosos por buscar una salida negociada
para que estos 60 locatarios se trasladaran al nuevo local, las
autoridades municipales optaron por ordenar el desalojo pacífico
de los comerciantes y la demolición de las pocas casetas
que quedaban en pie.
La mercancía fue debidamente inventariada y luego trasladada
a los cubículos que ya tenían asignados estos vendedores,
lo cual fue debidamente supervisado por los fiscales y los representantes
de derechos humanos.
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El
Juez de Policía José Cardona declaró
que la operación fue un completo éxito debido
a que se realizó con mucha responsabilidad, pues
se incorporó a representantes del Comisionado de
los Derechos Humanos, fiscales del Ministerio Público
y notarios debidamente acreditados. |
Dijo que se permitió el acceso a varios de los propietarios
de los negocios para que constataran la transparencia del inventario
que se levantaba y bajo la supervisión de notarios.
Algunos de los locatarios se mostraron indignados por el desalojo
y acusaron a la policía y al personal de la alcaldía
de la pérdida de mercadería y hasta dinero, lo cual
será debidamente aclarado en las próximas horas.
Para los capitalinos es una gran iniciativa por parte de la alcaldía
y del edil de despejar la Plaza Los Dolores marcando una decisión
oportuna y esperada por toda la población del Distrito
Central.
Gilberto Padilla, abogado de profesión, agradeció
el orden que ha implementado la actual administración municipal.
“Es necesario limpiar todo el casco histórico de
la ciudad siempre y cuando se respeten los derechos de los locatarios
y se haga valer la ley”, enfatizo Filiberto Pavón
padre de familia y maestro de educación media del sector
publico.