Hondureños se quedan
presos en Nicaragua

   
26 de agosto de 2006 

Tegucigalpa - Bajo estrictas medidas de seguridad fueron presentados ante el Juzgado Penal de Audiencia de Diriamba, los tres hondureños acusados de lesionar con arma de fuego a tres nicaragüenses, durante los actos vandálicos que protagonizaron fanáticos de los equipos de Caciques del Diriangén, y del Olimpia, de Honduras, la tarde del jueves en la ciudad de Diriamba.


Johnny René Reyes, de 25 años; René Martínez Alvarado, de 24, y Alberto Jonathan Martínez Martínez, de 22 años, son los tres hondureños responderán ante la justicia nicaragüense por la presunta autoría de los delitos de homicidio frustrado y lesiones en perjuicio de Manuel de Jesús Mendieta Martínez, de 42 años, y Víctor Manuel Ortiz Gutiérrez , de 16.

Mientras, los otros 132 hondureños --entre hinchas y jugadores-- fueron puestos en libertad ayer por las autoridades policiales de Tipitapa, quienes se los entregaron a la cónsul de Honduras en Nicaragua, Jacqueline Abudoc, que junto al jefe de la Policía de esa ciudad, subcomisionado Manuel García, acompañó a sus compatriotas hasta el puesto fronterizo de “Las Manos”.

Entre los 138 detenidos había 14 damas y 124 varones, también, tres fanáticos del equipo esteliano, Real Estelí --Álvaro Gómez, Alirio Cruz, y un tercero identificado únicamente como Isaac--, que viajaron hasta Diriamba junto con los fanáticos del Olimpia

Cómo fueron los hechos
De acuerdo con versiones policiales, de periodistas hondureños y de los hinchas del Olimpia, la batalla comenzó cuando supuestamente aficionados del Diriangén intentaron quitarles una manta que los primeros portaban.

Al salir del estadio, alrededor de 800 espectadores comenzaron a agredir a los fanáticos y jugadores del Olimpia, aseguró la portavoz de la Policía en Carazo, subcomisionada, Marisol Aburto Jaez.

Aunque los enfrentamientos entre las dos barras comenzaron a la salida del estadio, los principales hechos de violencia se dieron cerca del Reloj de Diriamba, donde la batalla fue más intensa, y resultaron heridos el profesor Manuel Mendieta Martínez, quien a esa hora se dirigía hacia su casa, y el menor Víctor Ortiz Gutiérrez.

Según las investigaciones hechas por la Policía, Alberto Jonathan Martínez es el dueño del revólver, y quien disparó e hirió a Mendieta. Después Alberto le pasó el arma a su primo René Martínez Alvarado, quien golpeó con la cacha del revólver a Ortiz y disparó contra un tercero, a quien hirió en el hombro izquierdo.

El tercer hondureño que quedó preso, Johnny René Reyes, se encargó de esconder el arma en la parte trasera de uno de los buses en que viajaron los fanáticos hondureños, explicó una fuente policial.

Los fanáticos hondureños, durante su estadía en el comando policial de Tipitapa, tuvieron que pagar la comida, gaseosas y varias cajas de cerveza que consumieron al pasar por una comidería en el lugar conocido como Las Playitas, donde hicieron la “leonesa” (es decir, comieron y no pagaron) cuando viajaban de Honduras a Diriamba.

“Anoche (jueves) entre todos reunieron de peso en peso y de chelín en chelín, los casi cinco mil córdobas que quedaron debiendo cuando pasaron por Las Playitas, comiendo de todo y sin pagar”, confirmó un jefe policial.

Los fanáticos “catrachos” también fueron acusados de haber arrasado con las fritangas (comida callejera), que encontraron a su paso cuando salían de Diriamba, porque incluso cazuelas y hasta mesas habrían ocupado como escudos cuando se enfrentaron a enardecidos fanáticos diriambinos, molestos por la derrota del equipo local.

Niegan deceso
Mientras, en la entrada al hospital “Lenín Fonseca”, los hermanos de Manuel Mendieta Martínez se encargaron de negar versiones extraoficiales que circularon ayer al mediodía, donde se aseguró que éste había muerto.

“Mi hermano no está muerto. Las personas que han dicho que él está muerto están causando un gran problema a nuestra familia”, aseguró Manuel Antonio Martínez, hermano de Manuel de Jesús.

Los parientes del docente dijeron que éste comenzó a mostrar signos de mejoría la mañana del viernes, después que fue operado la noche anterior, aunque su estado sigue siendo delicado

Armas y pólvora
Llama la atención que la barra hondureña introdujo al estadio todo lo que le dio la gana, porque las medidas de control no funcionaron para nada. Hay que recordar que en Nicaragua está prohibido introducir pólvora a los estadios desde que sucedió el lamentable suceso de Estelí, donde un joven perdió sus dos manos y un ojo.

Sin embargo, al iniciar el duelo, la barra del Olimpia quemó varias cargas cerradas de pólvora, lo que provocó malestar entre los aficionados nicaragüenses que ya nos hemos acostumbrado a disfrutar del fútbol sin necesidad de quemar pólvora.

¿Cómo hicieron para introducir esa pólvora? Quizá los miembros de la Junta Directiva del Diriangén lo sepan. Luego empezaron los cánticos propios de las barras de fútbol y siguieron los insultos.

Las ofensas entre las dos barras fueron una constante durante todo el partido, especialmente en los primeros 50 minutos, cuando el equipo local vencía a los hondureños un gol por cero.

Cuando los autobuses de los catrachos salieron del estadio recibieron una lluvia de piedras, y un aficionado hondureño sacó una pistola, con la que presuntamente hizo varios disparos, impactando a dos nicaragüenses.

Requisa superficial
De acuerdo con una fuente migratoria del paso fronterizo de Las Manos, una requisa superficial se le hizo al bus y a los jugadores del equipo Olimpia de Honduras, cuando ingresaron al país a las 2 de la madrugada del jueves.

La Policía acantonada en la frontera abordó el bus e hizo una requisa de rutina, pero no encontró nada sospechoso.

Según Allan Castellón, oficial de Migración, los 72 ocupantes del bus bajaron a realizar sus trámites migratorios de manera normal, y mantenían un jolgorio propio de los deportistas cuando viajan en grupo.

Indicó que en lo que respecta a Migración, se revisó los documentos migratorios de forma individual, pues sólo bastaba que presentaran el boleto CA-4 para pasar. “Sólo miramos si no venían menores de 21 años, por si se le hubieran pasado a las autoridades hondureñas”, explicó

Nada irregular
Porfirio Gutiérrez, encargado de la Dirección General de Aduanas, dijo que como a todo viajero se le revisa sus maletas para comprobar que no vaya nada de contrabando, y cuando perciben algún elemento de riesgo, lo comunican a la Policía. En el caso particular de los jugadores no llevaban nada irregular.

A criterio de los funcionarios de Migración y Aduanas, es bastante difícil determinar quién lleva un arma de fuego o blanca. “Es probable que la oculten muy bien en un vehículo”, expresó Castellón.

 

 
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