Hilda
Capovilla, hija de María Esther, dijo a Efe que una nieta
de la anciana y la empleada que la atendía estaban junto
a ella en la madrugada del domingo (09.00 GMT) cuando falleció
en la clínica.
Agregó que por los resultados de las radiografías,
"estábamos seguros de que podría resistir,
pero lamentablemente se nos fue".
María Esther Heredia, que nació en Guayaquil el
14 de septiembre de 1889, habitaba en un elegante barrio de la
ciudad porteña, en el oeste de Ecuador, junto a su segundo
esposo, Martín Icaza.
La anciana tenía cinco hijos, once nietos, veinte bisnietos
y dos tataranietas.
A pesar de que María Esther Heredia procedía de
una familia acaudalada, conservaba su sencillez de toda la vida,
afirmó su hija, quien recordó que a su madre le
gustaban las fiestas y los paseos.
La anciana era independiente en sus actividades y no tenía
ninguna dolencia grave de salud.
Cuando el año pasado le informaron de que había
ingresado en el Libro Guinness de los récords, los familiares
aseguraron que el secreto de su larga vida era "la leche
de burra" que consumía en una hacienda de una tía
suya.
Asimismo, "el vino" que con su primer esposo, el austríaco
Antonio Capovilla Oliva, solía degustar con moderación
y que influyó en la dieta de Heredia.
A Heredia jamás se le pasó por la mente que sería
declarada la mujer más longeva del planeta, y la primera
vez que se lo comunicaron no quiso creerlo y renegó del
título que le había notificado Guinness.
Para la anciana ecuatoriana ese reconocimiento "no podía
ser" porque sencillamente no se sentía la mujer más
vieja del mundo, dijo su hija. EFE