Así
lo señaló hoy, en una declaración, el nuevo
secretario de Estado Vaticano, Tarcisio Bertone, en relación
con el discurso pronunciado esta semana por el Papa en la Universidad
de Ratisbona (Alemania) que ha recibido duras críticas
de dirigentes musulmanes.
Bertone indicó que el Papa con la referencia en su discurso
al emperador bizantino Manuele II Paleólogo, quería
concluir "con un claro y radical rechazo de la motivación
religiosa de la violencia, de cualquier procedencia".
Con la referencia a una cita de aquel emperador en su discurso,
el Papa "no tuvo la intención, ni en absoluto la tiene,
de hacerla suya".
Esa referencia la usó "como oportunidad para desarrollar,
en un contexto académico y, según se extrae de una
completa y atenta lectura del texto, algunas reflexiones sobre
el tema de las relaciones entre religiones y violencia para concluir
con un claro y radical rechazo de la motivación religiosa
de la violencia, de cualquier procedencia".
Además, el Papa, "ante la ferviente religiosidad de
los creyentes musulmanes, ha amonestado a la cultura occidental
secularizada para que evite el desprecio de Dios y el cinismo
que considera el escarnio de lo sagrado un derecho de libertad",
agrega la nota.
El Papa "reiterando su respeto y estima por aquellos que
profesan el Islám, desea que sean ayudados a comprender
en su sentido preciso sus palabras para que, superado pronto este
momento no fácil, se refuerce el testimonio al único
Dios, viviente y existente" y "la colaboración
para defender y promover juntos, para todos los hombres la justicia
social, los valores morales, la paz y la libertad".
Bertoni indicó que la opción del Papa en favor del
diálogo entre religiones y culturas "es igualmente
inequívoco".