Los
expertos del Centro Nacional para la Prevención de Desastres
(CENAPRED) se han fijado como objetivo a medio plazo "mapear"
las áreas de riesgo en zonas costeras y ribereñas
para prevenir futuras desgracias causadas por huracanes, tormentas
o desbordamientos.
Las áreas más afectadas por la subida de las aguas
podrían ser el sureste (Quintana Roo, Yucatán y
Campeche, en el Golfo de México) y el litoral Pacífico
en casi toda su extensión, afirmó el subdirector
de Riesgos Hidrometeorológicos del CENAPRED, Martín
Jiménez.
El experto no descarta que México pudiera sufrir un "tsunami"
y recuerda que con el terremoto de 1985, de 7,9 grados en las
escala Richter, el puerto de Lázaro Cárdenas en
Michoacán (suroeste) sufrió el embate de una ola
gigante.
El estado de Colima, bañado por el Pacífico, también
sufrió este fenómeno en 1932, en lo que se llamó
la "ola verde de Coyutlán" y que causó
decenas de muertos.
Los efectos del cambio climático en México "no
son bruscos", según Jiménez, ya que aparte
de la elevación del nivel de las aguas la afectación
se traducirá en la subida o descenso de uno o dos grados
en las temperaturas durante las próximas décadas.
Los ecologistas, por el contrario, se muestran preocupados por
los posibles efectos del calentamiento global en México
y se hacen eco de las inusuales granizadas, los desbordamientos
de ríos y las olas de calor que ha sufrido el país
este año.
"En algunas zonas el mar se introducirá hasta 40 kilómetros
tierra adentro", predijo el coordinador de la campaña
de energía y cambio climático de Greenpeace-México,
Arturo Moreno.
Desde la organización ecologista se critica con dureza
la política de prevención de desastres del Ejecutivo
de Vicente Fox, a las que se califica de "desastre político".
"No existen políticas preventivas, sólo reactivas,
de emergencia, y no son eficientes", criticó Moreno,
quien señaló que la reconstrucción de zonas
afectadas resulta más cara que la adopción de medidas
de prevención.
Los cálculos de los ecologistas apuntan a que sólo
en el 2005 los huracanes "Wilma" y "Stan"
causaron daños por valor de 3.500 millones de dólares,
mientras que entre 1980 y 1999 los daños por huracanes
fueron de unos 4.500 millones.
Moreno criticó diversas políticas del Ejecutivo
que, en su opinión, aumentan la vulnerabilidad de México
frente a los efectos del cambio climático.
"Se incentiva el cultivo en laderas montañosas, con
lo que se eliminan los bosques y una situación de lluvia
intensa vuelca el agua hacia los asentamientos", explicó
el experto.
A este respecto señaló que la devastación
causada en Chiapas (sur) por "Stan" el año pasado
se vio magnificada por este factor, y que tampoco descarta un
desastre similar al "Katrina" en México, tesis
que apoya un estudio de expertos mexicanos y estadounidenses.
La crecida del Mississippi que inundó Nueva Orleans (EEUU)
hace poco más de un año podría tener un análogo
en Ciudad del Carmen y Villahermosa, al sureste de México
y en el delta de dos ríos, si un eventual desbordamiento
se aliara con la destrucción de manglares en la zona.
Greenpeace propone elaborar mapas de riesgo y sistemas de alerta
temprana, un ordenamiento territorial más estricto que
no permita asentarse en zonas peligrosas, reestructurar la normativa
sobre suelo cultivable y crear leyes sobre cambio climático.
Respecto a los mapas de riesgo, el subdirector de Riesgos Hidrometeorológicos
del CENAPRED reconoce que por ahora sólo las principales
metrópolis y algún municipio grande disponen de
ellos, pero que es un tema en el que se están concentrando
los esfuerzos.
Jiménez también recuerda que desde el 2000 México
dispone de un sistema de alerta temprana contra ciclones tropicales,
el SIATCL, que permite establecer los niveles de alerta y poner
sobre aviso a la población civil.
El experto asegura que, al igual que antes se intentó que
las construcciones se adaptasen a las normas sobre seísmos
tras el siniestro de 1985, ahora se trabaja en materia de vientos
e inundaciones.
"Lo importante es no volver a reconstruir la vulnerabilidad",
afirmó. EFE