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<title>Untitled Document</title>
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<table width="465" height="0"  border="0" align="center" cellpadding="2" cellspacing="0">
  <tr> 
    <td valign="top"><strong></strong></td>
  </tr>
  <tr> 
    <td valign="top"> <div align="center"> 
        <p><strong><font color="#000099" size="5" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">F&uacute;tbol, 
          un c&oacute;ctel <br>
          de pasi&oacute;n y negocio</font></strong></p>
      </div></td>
  </tr>
  <tr> 
    <td valign="top">&nbsp;&nbsp;<strong><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&nbsp;</font></strong></td>
  </tr>
  <tr> 
    <td valign="top"><table border="0" cellpadding="2" cellspacing="0">
        <tr valign="top"> 
          <td width="249" valign="middle"> <div align="justify"> 
              <p><font color="#990000" size="1" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">26 
                de septiembre de 2006</font></p>
              <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Empieza 
                una nueva temporada de la liga de f&uacute;tbol. A pesar de los 
                &eacute;xitos deportivos que nos deparan deportes como el baloncesto 
                o el balonmano, el balompi&eacute; sigue acaparando el principal 
                inter&eacute;s de los espa&ntilde;oles&#8230; y su dinero.</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> 
                </font></p>
            </div></td>
          <td width="204" valign="middle"><table width="100%" border="0" cellpadding="0" cellspacing="2">
              <tr> 
                <td><img src="imagenes/26_futbol.jpg" width="200" height="0"></td>
              </tr>
            </table></td>
        </tr>
      </table></td>
  </tr>
  <tr> 
    <td valign="top"><div align="justify"> 
        <p><br>
          <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los jugadores 
          de f&uacute;tbol llevan ya mucho tiempo cobrando por desarrollar su 
          labor en las ligas de m&aacute;s alto nivel. Lejos quedan los tiempos 
          cuando el deporte se relacionaba exclusivamente con una actividad saludable. 
          Hoy forma parte de una industria del entretenimiento y del ocio cuya 
          importancia econ&oacute;mica aumenta d&iacute;a a d&iacute;a. Pero hay 
          algo que no ha cambiado, la pasi&oacute;n mostrada por los aficionados 
          ante los avatares de sus equipos.</font></p>
        <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta dicotom&iacute;a 
          en el mundo del f&uacute;tbol se ha consolidado con la transformaci&oacute;n 
          de los clubs deportivos en sociedades an&oacute;nimas. Dicho proceso 
          ha tratado de profesionalizar una gesti&oacute;n donde los principales 
          actores, los jugadores, ya hace mucho que eran profesionales. El camino 
          escogido no ha sido igual en todos los pa&iacute;ses.</font></p>
        <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En Inglaterra 
          desde tiempos victorianos se estipula que los objetivos de los equipos 
          son dos: alcanzar la &#8216;glory&#8217;, el &eacute;xito deportivo, 
          y el &#8216;profit&#8217;, el beneficio econ&oacute;mico. Compatibilizar 
          ambos no parece tarea sencilla como han mostrado las tensiones acaecidas 
          en clubs como el Manchester United ante la aparici&oacute;n de inversores 
          norteamericanos. En Argentina y Portugal han elegido sistemas que han 
          establecido la presencia simult&aacute;nea de clubs y sociedades mercantiles 
          en la gesti&oacute;n de los equipos.</font></p>
        <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En Espa&ntilde;a 
          el panorama resulta desolador. La mayor&iacute;a de aquellos que invirtieron 
          su dinero en equipos de f&uacute;tbol buscando una rentabilidad econ&oacute;mica 
          no la han encontrado. Otros muchos invirtieron su dinero para obtener 
          otro tipo de satisfacciones, que aunque no fueran pecuniarias, tambi&eacute;n 
          resultan gratificantes: los &eacute;xitos deportivos de su equipo. Pero 
          en este &uacute;ltimo caso, la mayor&iacute;a tampoco ha visto recompensado 
          su desembolso.</font></p>
        <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el f&uacute;tbol 
          espa&ntilde;ol de los &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha aparecido ninguna 
          correlaci&oacute;n entre el capital invertido por los accionistas y 
          la consecuci&oacute;n de sus objetivos, bien sean beneficios econ&oacute;micos 
          o &eacute;xitos deportivos. Si lo traslad&aacute;ramos a otro sector 
          es como si una tienda de barrio tuviera los mismos beneficios de El 
          Corte Ingl&eacute;s o como si un ni&ntilde;o en patinete corriera igual 
          que Fernando Alonso en su Formula Uno. &Eacute;sta es una de las conclusiones 
          del art&iacute;culo que el Centro de Estudios Financieros ha tenido 
          a bien galardonar con un acc&eacute;sit en los Premios Estudios Financieros 
          y que ser&aacute; publicado a finales de a&ntilde;o.</font></p>
        <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Otra de 
          las conclusiones se refiere a que los dos objetivos, el econ&oacute;mico 
          y el deportivo, no solo son compatibles y uno no contrarresta al otro, 
          sino que para lograr un &eacute;xito continuado en uno de ellos lo mejor 
          es obtener tambi&eacute;n un buen resultado en el otro. Por lo que esa 
          disyuntiva que a veces se plantea de tener que elegir entre obtener 
          beneficios o lograr &eacute;xitos deportivos no se corresponde a la 
          realidad.</font></p>
        <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La existencia 
          de dos objetivos en las sociedades an&oacute;nimas deportivas representa 
          un reto para los gestores si lo comparamos con un escenario de un &uacute;nico 
          objetivo como el de la maximizaci&oacute;n de beneficios. Pero ese reto 
          es compartido por otras muchas sociedades en las que participan accionistas 
          con fines diferentes. Incluso es algo que se est&aacute; generalizando 
          fruto de la preocupaci&oacute;n de un mayor n&uacute;mero de inversores 
          no solo respecto a cu&aacute;nto se gana sino tambi&eacute;n a c&oacute;mo 
          se gana. </font></p>
      </div></td>
  </tr>
  <tr> 
    <td valign="top">&nbsp;</td>
  </tr>
</table>
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