Los resultados difundidos hoy por el Tribunal
Superior Electoral (TSE), con un 55,93 por ciento del censo escrutado,
le atribuían a Lula un 47,6 por ciento, contra un 42,5
por ciento del candidato socialdemócrata Geraldo Alckmin.
Antes de los primeros boletines oficiales, una
encuesta a pie de urna del Instituto Ibope, difundida por el canal
de televisión Globo tras el cierre de los colegios electorales
en todo el país, le atribuyó a Lula el 50 por ciento,
contra el 38 por ciento de Alckmin.
Pero, según Ibope, la encuesta tiene un
margen de error de dos puntos porcentuales, lo que significa que
Lula podría tener el 48 o el 52 por ciento, mientras que
Alckmin podría subir al 40, más o menos en la línea
proyectada por los primeros resultados oficiales.
Si fuera el primer caso, las elecciones deberán
definirse en una segunda vuelta, que se celebraría el próximo
día 29 entre Lula y Alckmin.
Para que el pleito quede definitivamente liquidado
hoy, Lula debe superar el 50 por ciento o la suma de votos de
todos los otros siete candidatos juntos.
La indefinición deja la resolución
de la incógnita pendiente del escrutinio oficial, que las
autoridades electorales han dicho que tendrán completado
en un 90 por ciento alrededor de la medianoche de hoy (03.00 GMT
del viernes).
La encuesta a pie de urna realizada por Ibope
durante la jornada electoral ha mostrado a Lula estabilizado en
torno al 50 por ciento, igual que las últimas encuestas.
Pero también confirmó la fuerte
subida de Alckmin en el tramo final del proceso, que ha estado
marcado por escándalos en la campaña del actual
presidente.
Hace quince días, la Policía detuvo
a dos miembros del comando de campaña de Lula cuando intentaban
comprar, por 800.000 dólares, un dossier con falsas acusaciones
de corrupción contra Alckmin y José Serra, candidato
del Partido de la Social Democracia (PSDB) al gobierno de Sao
Paulo, que ganó hoy cómodamente.
La pista del dossier llevó a la Policía
a otros tres miembros del comité de campaña de Lula
y uno de los asesores de seguridad del Palacio presidencial de
Planalto.
Lula destituyó a todos los implicados y
también al coordinador del comité, Ricardo Berzoini,
actual presidente del Partido de los Trabajadores (PT), formación
fundada por el mandatario en 1980 y que ha estado en el centro
de todos los escándalos del último año y
medio.
En parte por las repercusiones del escándalo,
Lula insistió el pasado jueves en no participar en debates.
No estuvo en el último de la campaña,
transmitido por la influyente red Globo de televisión,
y sufrió durísimas críticas frente a una
audiencia calculada en más de 30 millones de personas.
Apoyado en el escándalo, y con el respaldo
indirecto que supuso la carga de todos los otros candidatos contra
Lula, Alckmin ha ganado terreno desde la aparición del
dossier, que le ha supuesto una subida de entre 7 y 10 puntos
en las encuestas.
Al acudir a votar hoy, Lula no tenía el
semblante victorioso de otros tiempos y se le vio preocupado.
Insistió sí, en que ganará
en primera vuelta y afirmó que "el destino de Brasil
está trazado", aunque no dejó de pedir a los
electores que "consoliden los cambios" que ha sufrido
el país desde el 2003, cuando llegó al poder.
Fuentes del PT consultadas por Efe admitieron
que había "cierta preocupación" en el
comité de campaña, debido a encuestas difundidas
el sábado que anticipaban, por primera vez en todo el proceso,
la posibilidad de una segunda vuelta.
Peores
datos aún traía un sondeo del sábado de Datafolha,
según el cual, en caso de una segunda vuelta, Lula retomaría
la campaña con un 49 por ciento de intención de
voto, contra un 44 por ciento de Alckmin. EFE