Los restos extraídos de los escombros están
irreconocibles y sólo podrán ser identificados a
través de exámenes de ADN a su llegada a Brasilia,
precisaron las autoridades, cuyos enviados rastrearon hoy un área
aproximada de veinte kilómetros.
El presidente de Agencia Nacional de Aviación
Civil (ANAC), Milton Zuanazzi, afirmó, por su parte, que
la posibilidad de encontrar supervivientes es "menor"
a cada hora.
El avión, con 149 pasajeros y seis tripulantes
a bordo, perdió el viernes contacto con los controladores
aéreos hacia las 17.00 hora local (20.00 GMT), cuando cubría
una ruta entre Manaos y Río de Janeiro, con escala en Brasilia.
Lo que quedó del Boeing 737-800 de Gol
fue avistado el sábado esparcido en una zona remota y de
difícil acceso, a 200 kilómetros al sudeste del
municipio Peixoto de Azevedo, en el estado de Mato Grosso (centro-oeste).
La
ANAC admitió que la caída del Boeing fue provocada
por un contacto con un avión ejecutivo que llevaba a siete
personas, y que logró aterrizar poco después con
un ala averiada. EFE