En El Salvador,
el arzobispo de San Salvador, Fernando Saez Lacalle, también
se mostró contrario hoy a la medida para frenar el flujo
de inmigrantes indocumentados y aseguró que "la inmigración
es imparable".
En Guatemala,
Berger criticó la decisión al señalar que
"los muros no sirven para nada".
El mandatario
dijo a periodistas de que "es lamentable que se haya tomado
esa decisión" y anunció que pedirá a
sus homólogos de Centroamérica, con quienes se reunirá
el próximo martes en Honduras, que emitan una declaración
conjunta para condenar la decisión de las autoridades estadounidense.
"Vamos
a aprovechar (la reunión de Honduras) para hacer un comunicado
y poner muy clara nuestra posición", anunció
Berger.
Este asunto,
agregó, también será discutido con el presidente
electo de México, Felipe Calderón, quien iniciará
mañana, lunes, una visita de dos días a Guatemala,
que continuará en El Salvador y seguirá el martes
en Honduras y luego a Costa Rica.
Por su parte,
el arzobispo de San Salvador dijo hoy en una rueda de prensa que
"la reacción en toda Latinoamérica, empezando
por México, ha sido en contra de esta determinación".
"Ojalá
que ellos (EEUU) lo repiensen y que vean que de todos maneras
la inmigración es imparable", advirtió el religioso.
Agregó
que "los lazos que nos unen ya a los latinos que están
allá son muy fuertes" y expresó sus esperanzas
porque EEUU facilite la legalización de los inmigrantes
como parte de la reforma integral que se discute en ese país.
Por su parte,
el ministro salvadoreño de Gobernación (Interior),
René Figueroa, dijo ayer, en informaciones que publican
hoy medios locales, que hay que ser "respetuosos" de
esa decisión, aunque no se comparta.
"Uno
respeta como Gobierno la decisión soberana aunque no la
pueda compartir", sostuvo.
Agregó
que la verdadera preocupación del Gobierno salvadoreño
es "velar por los derechos de los que viven del otro lado
del muro", buscar su legalización".
El Senado
de EEUU aprobó el pasado viernes, por 80 votos a favor
y 19 en contra, la construcción de un muro doble de 1.226
kilómetros de largo en la frontera con México para
atajar el flujo de indocumentados, con una inversión de
unos 2.000 millones de dólares.
La medida,
que tiene la luz verde de la Cámara de Representantes desde
el pasado 14 de septiembre con 283 votos a favor y 138 en contra,
fue sometida a votación por el Senado después de
decidir el jueves la limitación del debate sobre esta ley.
De
acuerdo con cifras oficiales, en Estados Unidos viven unos 1,2
millones de guatemaltecos, cerca de 2,5 millones de salvadoreños,
un millón de hondureños y medio millón de
nicaragüenses, la mayoría indocumentados o que gozan
de un estatus temporal. EFE