El
Legacy, que se dirigía a Estados Unidos con siete personas
a bordo, consiguió realizar un aterrizaje de emergencia
con averías en una ala y sus ocupantes informaron de que
apenas vieron una sombra y escucharon un fuerte ruido antes de
sentir el impacto que provocó la emergencia.
Las
autoridades brasileñas ya confirmaron que el accidente
fue provocado por la colisión de ambas aeronaves y que
ninguno de los ocupantes del Boeing, que realizaba un vuelo entre
Manaos y Río de Janeiro con escala en Brasilia, sobrevivió
al impacto.
Según
la fuente consultada por O Globo y que no fue identificada, mientras
que los operadores de la torre de control en el aeropuerto de
Manaos autorizaron al Boeing a subir de 35.000 pies a 39.000 pies
de altura, los de Brasilia habían autorizado al Legacy
a mantenerse a 37.000 pies.
"Como
las dos torres no se comunicaron ocurrió el choque",
afirma el influyente diario brasileño.
El
mismo matutino asegura que la Aeronáutica no confirmó
ni desmintió la versión y que apenas se limitó
a informar de que todos los datos habían sido entregados
a los responsables por la investigación del accidente.
El
accidente fue la peor tragedia de la historia de la aviación
brasileña. Hasta ahora, el caso más grave era la
muerte de 142 ocupantes de un Boeing 727-200 de VASP, que se estrelló
en junio de 1982 antes de aterrizar en Fortaleza, capital del
estado de Ceará.
Los
equipos de rescate, que el domingo ya retiraron del lugar del
accidente los dos primeros restos mortales, prosiguieron esa tarea
este lunes y calculan que tardarán una semana para concluirla.
Los
restos del aparato quedaron esparcidos en una zona selvática
remota y de difícil acceso, a unos 200 kilómetros
al sudeste de Peixoto de Azevedo, municipio del estado de Mato
Grosso (centro-oeste).
Los
primeros equipos llegaron al lugar aproximadamente 20 horas después
de ocurrido el siniestro. EFE