Según
fuentes policiales italianas, el avión fue secuestrado
en protesta por las recientes declaraciones del Papa Benedicto
XVI sobre el Islám.
La
aeronave fue desviada por dos F-16 del Ejército italiano
al aeropuerto italiano de Brindisi, en el sur del país,
donde los secuestradores demandaron entregar una carta al obispo
de Roma.
Según
las fuentes citadas, no se ha producido ninguna víctima
entre los pasajeros del avión hasta el momento del aterrizaje
en Brindisi, en la sureña región de Puglia, donde
la policía ha cerrado el aeropuerto y ha situado la aeronave
en una pista aislada.
El
subdirector del ente de Aviación Civil italiano Enac, Salvatore
Sciacchitano, informó de que en la aeronave viajaban 107
pasajeros y 6 miembros de la tripulación y señaló
que los supuestos secuestradores son dos personas, que, según
los medios italianos, son turcos y no van armados.
El
Prefecto (Gobernador civil) de Bríndisi, Mario Tafaro,
está negociando con los dos supuestos secuestradores del
avión turco, según fuentes de Aviación Civil,
que precisaron que los secuestradores "tienen voluntad de
rendirse" y pedir asilo.
Según
las mismas fuentes, los dos supuestos secuestradores no tienen
armas y estarían recluidos en la cabina del avión.
Por
su parte, el director de las líneas aéreas turcas,
Candan Karlitekin, afirmó a los canales de televisión
que los secuestradores del avión habían afirmado
que se entregarían apenas el avión aterrizase.
Karlitekin
dijo, además, desconocer cómo se produjo el secuestro,
aunque supuso que los secuestradores usaron un paquete que alegaban
que era una bomba y que lo utilizaron para amenazar a los pasajeros.
Tras
el secuestro, el avión 737-300 de las líneas turcas
envió dos mensajes de socorro desde el espacio aéreo
griego.
El
portavoz de las líneas aéreas turcas, Ali Jinc,
explicó que ha mantenido contacto con los pilotos del avión
secuestrado y aseguró que todos los pasajeros se encuentran
en un buen estado de salud.
Según
Jinc, las puertas del avión siguen aún cerradas
mientras la policía turca negocia con los secuestradores.
El
aeropuerto de Brindisi está fuertemente vigilado por la
policía y el ENAC informó de que se ha puesto en
marcha el plan de emergencia previsto para los casos de terrorismo
internacional.
Otros
responsables turcos informaron de que sólo cinco pasajeros
son turcos mientras que se desconoce la nacionalidad del resto
de los pasajeros.
El
secuestro del avión se produce antes de la vista del Papa
a Turquía, prevista para el próximo 28 de noviembre
y después de sus polémicas declaraciones del pasado
12 de septiembre sobre el Islam y el profeta Mahoma. EFE