Problema de "maras" no
se soluciona con represión,
dice coalición

   
03 de Octubre de 2006

Tegucigalpa - El problema de las pandillas ("maras") en Centroamérica no será resuelto con el endurecimiento de penas ni políticas represivas, expresó hoy la Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPJV).

En una declaración pública dirigida a los presidentes de Centroamérica, que hoy se reúnen en Honduras para tratar asuntos
sobre seguridad, la CCPJV subraya que "es un imperativo que la
primera acción que devenga de ésta cumbre sea la depuración total de los cuerpos policiales de la región".

Añade que "es necesario devolver a la sociedad la confianza y el respeto a las policías nacionales de cada país. Con Policías corruptas e irrespetuosas de la institucionalidad y los derechos constitucionales de los habitantes de nuestros países, la seguridad, la democracia y la gobernabilidad no serán alcanzadas".

La coalición subraya "todos como sociedad, y especialmente los gobiernos del área, nos hemos lavado las manos frente a la responsabilidad que tenemos en la conformación y desarrollo de este fenómeno violento, complejo y trasnacional".

Comprendiendo la importancia que tiene la agenda a tratar en la cumbre, que se celebra en las cercanías de Tegucigalpa, la CCPJV expresa que "nos vemos obligados a traer a la mesa de discusión el fracaso y el efecto adverso que las políticas de mano dura han tenido principalmente en los países del Triángulo del Norte".

Ese triángulo lo integran Guatemala, El Salvador y Honduras, países donde se han puesto en vigor rigurosas leyes para combatir a las "maras".

La CCPJV indicó que las respuestas de los gobiernos al fenómeno de las "maras" se han basado en la represión, y señaló como ejemplo las políticas "Plan Escoba" en Guatemala, la "Cero Tolerancia" en Honduras y la "Mano Dura" y la "Súper Mano Dura" en El Salvador.

Esas prácticas, según la CCPJV, han estado compuestas por reformas a las leyes penales y de niñez permitiendo la persecución, captura y encarcelamiento de jóvenes por la forma en que se visten, los tatuajes que portan o por la simple sospecha de ser pandillero.

"Los operativos masivos de captura de jóvenes -pandilleros o no- sin procesos de investigación han estado a la orden del día, resultando en encarcelamiento y reclusión, muchas veces sin sentencias judiciales que lo confirmen", agrega la declaración.

Las consecuencias de las medidas represivas "no han sido positivas", además, "el irrespeto de los derechos fundamentales de los jóvenes se ha materializado en abusos en los procedimientos policiales y jóvenes encarcelados sin los debidos procesos ni condenas".

La CCPJV denunció que en Centroamérica "se observa la activación de grupos de limpieza social en contra de jóvenes".

"Todos los días aparecen muchachos, que no siempre pertenecen a una 'mara' o pandilla, ejecutados por escuadrones de exterminio, los cuales no son desactivados por los cuerpos de seguridad estatal. Ese desinterés de las autoridades no puede pasar desapercibido", señala entre otras cosas la declaración.

La CCPJV recalcó que no pretende ser apologética frente al delito, y que cree "firmemente que aquellas personas que delinquen deben ser castigadas en tanto trasgredan las leyes y los derechos de los demás, independientemente si son pandilleros o no".

Pero esa persecución criminal, agregó, debe estar limitada por los principios de la justicia, el respeto al debido proceso y a los derechos humanos.

La CCPJV considera que es "impostergable discutir el número de armas que circulan libremente por Centroamérica".

"Confiamos que la agenda de los presidentes incluye esta discusión, y generen estrategias efectivas que devenga en el desarme de la población civil", agrega la declaración. EFE

 
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