Las
indicaciones captadas por los satélites el martes pasado
permiten pronosticar que el fenómeno no persistirá
y será mucho menos intenso que el registrado entre 1997
y 1998, señala un boletín del organismo de la NASA.
En
esos dos años, el fenómeno estacional, que se incrementa
en los últimos meses del año, causó inundaciones
y sequías en gran parte de Suramérica, especialmente
en Ecuador y Perú.
También
provocó inundaciones devastadoras en California y sequías
en Indonesia, Australia y Filipinas.
La
NASA señaló que durante las últimas semanas
los satélites "Aqua" y "Jason" han
observado un calentamiento general de las temperaturas oceánicas
y un aumento del nivel de las aguas en el Pacífico central
y oriental, junto a la línea ecuatorial.
"Las
condiciones actuales señalan que la intensidad de El Niño
es demasiado débil como para tener mayor influencia en
los patrones meteorológicos", manifestó Bill
Patzert, oceanógrafo y climatólogo del Laboratorio
de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.
S
in embargo, añadió de que si las aguas siguen calentándose
y se extienden hacia el este, el fenómeno sería
positivo para las regiones del sudeste y sudoeste de Estados Unidos
agobiadas por una intensa sequía.
La
Administración Nacional Oceánica y Atmosférica
(NOOA) de Estados Unidos anunció a comienzos del mes pasado
que ya había advertido indicios de "El Niño"
en Indonesia, Malasia y las Filipinas que tradicionalmente son
las primeras en sufrir el embate del fenómeno meteorológico.
Sin
embargo, pese a los pronósticos favorables, los científicos
señalan que es recomendable esperar para ver cómo
evolucionan las condiciones oceánicas antes de asegurar
con absoluta confianza que "El Niño" no causará
problemas este año. EFE