El
PL, la formación que fue la principal aliada de Lula en
las presidenciales del 2002 pero que se mantuvo neutral en la
primera vuelta de las elecciones de este año, fue el primer
partido en anunciar oficialmente su respaldo a uno de los candidatos
para la segunda ronda, prevista para el 29 de octubre.
El
jefe de Estado, que aspira a ser reelegido, tendrá que
medirse en la segunda vuelta al líder opositor Geraldo
Alckmin, candidato por el Partido de la Social Democracia Brasileña
(PSDB) y el segundo más votado en la primera vuelta del
1 de octubre pasado.
Los
liberales, que ya participan en el gobierno del mandatario socialista,
decidieron cerrar filas en torno al jefe de Estado y manifestaron
en una nota oficial que respaldaban oficialista y a su programa
de gobierno.
Con
ese apoyo, los liberales aportan tres senadores y 23 diputados
al eventual nuevo gobierno de Lula, cuya candidatura apenas contaba
con el aval del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y
de los minúsculos Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y
Partido Republicano Brasileño (PRB).
Además
de reforzar su alianza partidista, Lula aumentó su ventaja
en las encuestas de intención de voto sobre Alckmin pese
a los fuertes ataques que sufrió en el debate que los dos
candidatos protagonizaron el pasado domingo en la televisión
y en el que su rival lo arrinconó con constantes referencias
a la corrupción.
Según
una encuesta divulgada este miércoles por la firma Datafolha,
la ventaja de Lula en la intención de voto aumentó
de siete a 11 puntos en apenas una semana.
De
acuerdo con el sondeo, el porcentaje de electores que pretende
votar en el jefe de Estado subió del 50 por ciento la semana
pasada al 51 por ciento en la encuesta hecha ayer, en tanto que
el de los que prefieren a Alckmin bajó del 43 al 40 por
ciento.
La
encuesta fue hecha dos días después del debate y
mostró que, pese a los temores de algunos oficialistas,
Lula salió bien parado de un careo del que dijo que se
había sentido como si estuviera ante un "comisario
de policía de puerta de cárcel".
El
favoritismo del jefe de Estado aumentó pese a que, según
Datafolha, el 43 por ciento de los electores apuntaron a Alckmin
como vencedor del debate, frente al 41 por ciento que consideraron
a Lula mejor.
El
sondeo arrojó que apenas el 16 por ciento de los encuestados
vio el debate completo en la televisión.
Al
ser interrogado sobre los resultados de la nueva encuesta, Alckmin
recordó que los sondeos anteriores erraron "una barbaridad"
debido a que no preveían una segunda vuelta y daban a Lula
como vencedor con la mayoría absoluta de los votos.
El
líder opositor se negó a comentar si la pérdida
de tres puntos en sus intenciones de voto pudo haber sido causada
por el tono agresivo que asumió durante el debate y a su
insistencia en discutir apenas sobre corrupción.
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"La
segunda vuelta apenas comienza mañana. Se trata de
otra elección y comenzamos desde cero", dijo
al dar mayor importancia a los programas electorales que
comienzan a ser transmitidos diariamente a partir de mañana
en todas las redes de radio y televisión. |
Los
aliados de Lula también celebraron hoy el éxito
de la estrategia que adoptaron de criticar supuestas debilidades
en el programa económico de Alckmin para evitar que la
corrupción se convierta en el único asunto de discusión
durante la campaña.
Alckmin
ha dedicado todas sus entrevistas y declaraciones de esta semana
a desmentir las acusaciones de asesores del jefe de Estado de
que puede desmontar los programas sociales del actual Gobierno
y privatizar empresas emblemáticas como Petrobras y el
Banco de Brasil. EFE