El
coordinador del COPINH, Salvador Zúñiga, informó
a los periodistas de que las protestas se celebraron frente a
las instalaciones del Banco Centroamericano de Integración
Económica (BCIE) y la embajada de El Salvador en Tegucigalpa.
La fuente dijo que fueron a la sede del BCIE porque sus autoridades
"han manifestado que están listos para financiar el
proyecto de muerte y depredación que es la represa de El
Tigre".
"Les venimos a manifestar que ni lo vayan a intentar, porque
si lo hacen esa inversión va a ser una inversión
perdida, porque este proyecto va a ser derrotado por el pueblo",
declaró Zúñiga.
Dijo que el mismo mensaje se hizo llegar a la representación
diplomática salvadoreña en Honduras.
"Queremos que ellos transmitan al presidente de su país
que este proyecto va a fracasar", indicó.
Según sus dirigentes, el COPINH, que aglutina unas 400
comunidades lencas hondureñas, se opone al proyecto porque
"va a significar el desplazamiento de miles de hondureños"
que viven en la zona donde se pretende construir la millonaria
obra.
De acuerdo con Zúñiga, el proyecto atenta contra
la soberanía de Honduras porque hay estudios que establecen
que "la cortina y el cuarto de maquinas estará en
el territorio salvadoreño, lo que pone en precario a nuestro
país".
"La posición en contra de este proyecto es absolutamente
invariable, los pueblos que van a ser afectados por esta represa
han manifestado públicamente que no se va a permitir esta
represa", sostuvo.
El dirigente estimó que las autoridades de El Salvador
y Honduras "quieren imponer este proyecto porque son mandados
por los organismos internacionales, que quieren favorecer a las
trasnacionales y que van a endeudar más el país".
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Los
manifestantes también portaron carteles con leyendas
en contra de la explotación minera a cielo abierto
en el país.
En abril pasado, los presidentes Manuel Zelaya (Honduras)
y Elías Antonio Saca (El Salvador) expresaron su
voluntad política de iniciar el proyecto de construir
la presa sobre el cauce del río Lempa, que sirve
de frontera común.
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Desde
entonces, las autoridades de ambos países han iniciado
un proceso de exposición del proyecto con los diferentes
sectores de la sociedad.
Según los estudios preliminares, la represa tendrá
un coste aproximado de 1.500 millones de dólares.