La resolución fue leída por el presidente de turno
del Consejo, el embajador de Japón, Kenzo Oshima, antes
de su adopción por los quince estados miembros del máximo
órgano de decisión de la ONU.
El texto suaviza las inspecciones de los barcos
que salen o van con destino al país asiático que
figuraban en una versión que fue redactada por EEUU y circulaba
ayer por el organismo.
En la resolución finalmente aprobada esa
provisión se deja al albedrío de los países
que pudieran ser afectados, y en su aplicación se excluye
todo recurso militar.
En el documento se aminora también el embargo
de los productos químicos en los flujos comerciales con
el régimen de Pyongyang, la otra exigencia presentada por
China, vecino y principal aliado de Corea del Norte, para apoyar
el documento.
Ambas condiciones fueron hasta el último
minuto objeto de negociación después de que el embajador
chino en la ONU, Wang Guangya, se mostrara contrario a medidas
que perjudiquen a los países limítrofes y "puedan
afectar la estabilidad de la región".
Guangya expresó la necesidad de evitar
"provocaciones" que disparen la espiral de tensión
con Corea del Norte, que había advertido previamente que
consideraría una "declaración de guerra"
la aprobación de sanciones por el Consejo de Seguridad.
La advertencia fue reiterada por el embajador
de Corea del Norte en la ONU, Pak Gil Yon, tras la adopción
de la resolución.
"La República Popular Democrática
de Corea rechaza como injustificable la resolución 1718
y si EEUU aumenta su presión lo considerara una declaración
de guerra y continuará tomando medidas de respuesta",
dijo Pak Gil Yon en una intervención en el Consejo.
La resolución exige que el régimen
de Pyongyang suspenda manera inmediata sus actividades nucleares,
y prohíbe la venta o transferencia a Corea del Norte de
cualquier tipo de material relacionado con armas "no convencionales".
También contempla el bloqueo aéreo
a ese país e impide la exportación de artículos
de lujo al régimen de Pyongyang, además de incluir
el bloqueo de las cuentas en el extranjero de los dignatarios
de Corea del Norte.
En el documento se exige que el país asiático
reanude sin reservas ni condiciones previas las conversaciones
a seis bandas -las dos Coreas, China, Rusia, EEUU y Japón-
sobre su programa atómico, suspendidas desde noviembre
del 2005.
Y se insta a que acate de inmediato el Tratado
de No Proliferación de Armas Nucleares.
La adopción de la resolución se
produjo poco después de que el presidente de EEUU, George
W. Bush, augurara que el Consejo de Seguridad aprobaría
un documento "fuerte" que dejaría claro que la
ONU no permite "la actitud desafiante" de Corea del
Norte.
"Enviaremos un mensaje claro al régimen
norcoreano en el sentido de que sus acciones no serán toleradas"
dijo hoy Bush en su habitual discurso radiofónico de los
sábados.
EEUU quería que la adopción de las
sanciones se produjera al tiempo que la proclamación ayer
del nuevo secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki-moon,
cuyo proceso de elección ha coincidido en su último
tramo con los planes nucleares norcoreanos.
Washington no ha logrado ese propósito
por la exigencia de Pekín, -y en menor medida de Moscú-
de rebajar las medidas punitivas, lo que ha aplazado por algunas
horas su aprobación.
La resolución contra Corea del Norte durante
este fin de semana permite, no obstante, al gobierno estadounidense
preparar con margen su campaña para tratar de que el Consejo
de Seguridad adopte a continuación medidas contra el régimen
de Teherán.
EEUU pretende que la presunta intención
de Irán de acceder al armamento atómico sea revisada
ya la próxima semana en el Consejo para la adopción
también de sanciones contra ese país.
"Hoy hemos mandado un claro mensaje a Corea
del Norte, y a quienes quieren la proliferación (de armas
nucleares), de las serias repercusiones que tienen sus programas
de armamento de destrucción masiva", afirmó
el embajador de EEUU en la ONU, John Bolton.
El diplomático estadounidense hizo esa
declaración tras expresar su satisfacción por la
resolución contra el régimen de Pyongyang. EFE