Ex secretario de Estado
asegura no hay "fórmula
mágica" para Irak

   

18 de Octubre de 2006

Washington - James Baker, ex secretario de Estado y responsable de un grupo bipartidista que asesora al Gobierno sobre posibles alternativas a la estrategia de Estados Unidos en Irak, ha adelantado que su informe no tendrá una "fórmula mágica".

"No hay una receta mágica para resolver la situación en Irak. Es muy, muy difícil", según Baker, quien precisó que el grupo del que forma parte, -llamado "Grupo de Estudio sobre Irak" y designado por el Congreso de EEUU-, todavía no ha redactado el informe que debe entregar a la Casa Blanca sobre alternativas en el país árabe.

En declaraciones efectuadas la pasada noche en Houston (Texas) y que recoge hoy la prensa estadounidense, el que fue secretario de Estado durante el mandato de George Bush padre precisó que el informe no saldrá a la luz hasta después de las elecciones legislativas del próximo 7 de noviembre.

Como adelanto, Baker aseguró que nadie debe "hacerse ilusiones" en torno a la posibilidad de que el documento recoja alguna alternativa que pueda resolver por completo los problemas en Irak.

Algunos medios de comunicación, como el diario "Los Angeles Times", han informado ya de que el panel que encabeza el ex secretario de Estado podría recomendar una retirada gradual de las tropas de EEUU que cumplen su misión en Irak o el establecimiento de un diálogo con Siria e Irán para tratar de convencer a esos países de que ayuden a frenar la violencia en terreno iraquí.

Baker no se pronunció en torno a ninguna de esas dos posibilidades pero sí dijo que la actual política de la administración estadounidense de mantener el rumbo en el conflicto iraquí no tiene por qué ser la única.

También dejó muy claro recientemente su rechazo total a una retirada inmediata de los alrededor de 140.000 efectivos estadounidenses desplegados en Irak porque, según alertó, eso provocaría una guerra civil de grandes dimensiones.

Las declaraciones de Baker se producen en un momento de cierta tensión entre EEUU y el Gobierno de Irak, después de que el primer ministro de ese país, Nuri al Maliki, asegurara que había oído rumores de que Washington planeaba sustituirle si la situación de seguridad no se solucionaba en un par de meses.

Bush se vio obligado a telefonear a Maliki para asegurarle que no existen tales planes. EFE

 
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