"No
hay una receta mágica para resolver la situación
en Irak. Es muy, muy difícil", según Baker,
quien precisó que el grupo del que forma parte, -llamado
"Grupo de Estudio sobre Irak" y designado por el Congreso
de EEUU-, todavía no ha redactado el informe que debe entregar
a la Casa Blanca sobre alternativas en el país árabe.
En
declaraciones efectuadas la pasada noche en Houston (Texas) y
que recoge hoy la prensa estadounidense, el que fue secretario
de Estado durante el mandato de George Bush padre precisó
que el informe no saldrá a la luz hasta después
de las elecciones legislativas del próximo 7 de noviembre.
Como
adelanto, Baker aseguró que nadie debe "hacerse ilusiones"
en torno a la posibilidad de que el documento recoja alguna alternativa
que pueda resolver por completo los problemas en Irak.
Algunos
medios de comunicación, como el diario "Los Angeles
Times", han informado ya de que el panel que encabeza el
ex secretario de Estado podría recomendar una retirada
gradual de las tropas de EEUU que cumplen su misión en
Irak o el establecimiento de un diálogo con Siria e Irán
para tratar de convencer a esos países de que ayuden a
frenar la violencia en terreno iraquí.
Baker
no se pronunció en torno a ninguna de esas dos posibilidades
pero sí dijo que la actual política de la administración
estadounidense de mantener el rumbo en el conflicto iraquí
no tiene por qué ser la única.
También
dejó muy claro recientemente su rechazo total a una retirada
inmediata de los alrededor de 140.000 efectivos estadounidenses
desplegados en Irak porque, según alertó, eso provocaría
una guerra civil de grandes dimensiones.
Las
declaraciones de Baker se producen en un momento de cierta tensión
entre EEUU y el Gobierno de Irak, después de que el primer
ministro de ese país, Nuri al Maliki, asegurara que había
oído rumores de que Washington planeaba sustituirle si
la situación de seguridad no se solucionaba en un par de
meses.
Bush
se vio obligado a telefonear a Maliki para asegurarle que no existen
tales planes. EFE