Naturalización "exprés"
atrae inmigrantes a Fuerzas Armadas EEUU

   
18 de Octubre de 2006

Washington - La "vía rápida", o "exprés", para la naturalización de los extranjeros mediante su reclutamiento en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se ha convertido en un imán que atrae a un alto número de foráneos, a pesar del peligro que supone acudir a las guerras de Irak y Afganistán.


Esta atracción cobró fuerza desde que el presidente estadounidense, George W. Bush, emitiese en julio del 2002 una Orden Ejecutiva que acorta el período para que los inmigrantes alistados en las Fuerzas Armadas puedan convertirse en ciudadanos en un plazo reducido.

Esa decisión presidencial redujo a sólo un año el plazo para que los uniformados con residencia ("green card") puedan optar a la naturalización.

El procedimiento "normal" obliga a los civiles a esperar cinco años de residencia permanente legal antes de poder optar a la ciudadanía estadounidense.

Un informe del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) difundido esta semana destaca que desde que entró en vigor la Orden Ejecutiva, un número récord de extranjeros acude a inscribirse en el servicio militar.

Para el portavoz de este organismo, Dan Kane, estas personas también se ven atraídas a las Fuerzas Armadas por los beneficios que pueden obtener, además de lograr ascender de rango.

Desde la emisión de la orden ejecutiva, más de 25.000 extranjeros miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses han prestado juramento como ciudadanos de este país.

Otros 40.000 son elegibles actualmente para este beneficio, indicó el USCIS.

Al menos 4.614 extranjeros militares se naturalizaron durante el año fiscal 2005, que finalizó el 30 de septiembre de ese mismo año.

En 2001, sólo 749 foráneos en las Fuerzas Armadas se habían naturalizado.

Un funcionario del Mando de Reclutamiento, Douglas Smith, declaró que para estas personas el motivo de alistarse en las Fuerzas Armadas no sólo es la posibilidad de hacerse ciudadano, sino también el dinero que pueden obtener para su educación, su deseo de servir al país y el entusiasmo por capacitarse.

Los militares extranjeros necesitan muchas veces la ciudadanía estadounidense para ser ascendidos de rango, mejorar su salario y trabajar en las áreas de electrónica, inteligencia, comandos especiales o para tripular aviones de combate.

El deseo de los inmigrantes jóvenes por la pronta naturalización, que además facilita y acorta el trámite de residencia a sus parientes, ha caído del cielo particularmente al Ejército y la Infantería de Marina, que afrontan una escasez de soldados.

En el período fiscal 2005, que concluyó el 30 de septiembre pasado, el Ejército norteamericano obtuvo sólo el 90 por ciento de los 80.000 voluntarios que esperaba alistar en todo el país.

Se trata del peor año para el Ejército desde 1999, pero en la empobrecida región de Martinsville (Virginia) los banderines de enganche del Ejército firmaron casi el 95 por ciento de su meta.

En el caso de los hispanos, su proporción en las diferentes ramas militares de EEUU ha subido del 10,5 al 13,2 por ciento en los últimos años.

Actualmente, unos 127.000 latinos están alistados en las Fuerzas Armadas estadounidenses.

El Pentágono dijo que al comienzo de la guerra de Irak en marzo de 2003, había 122.500 hispanos en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, o sea un 8,7 por ciento del número total de militares.

Según el Pentágono, unos 15.000 militares de origen hispano desplegados en Irak y otras áreas del Golfo Pérsico, o que causaron baja desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, pueden optar a la "vía rápida", o "exprés", para su naturalización.

Cuando se concede la ciudadanía a título póstumo, los familiares del militar extranjero muerto en zonas de guerra reciben un trato especial en sus trámites de inmigración.

Aunque la ley facilita la naturalización, sus beneficiarios deben demostrar que tienen "buen carácter moral", conocimiento cívico y del idioma inglés y haber servido militarmente de forma "honorable" durante al menos un año. EFE

 
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