Dos
días enteros de votaciones no han servido para proclamar
un ganador entre Guatemala y Venezuela, que siguen lejos de conseguir
la mayoría de dos tercios que se requiere para acceder a
ese puesto.
Guatemala, que acudió a la contienda con
el respaldo de Estados Unidos, se ha mantenido en la delantera
en prácticamente todas las rondas de votaciones, pero no
ha logrado imponerse a su oponente.
El receso de 24 horas en el proceso electoral
decidido el martes fue aprovechado hoy para celebrar una reunión
informal del Grupo de Latinoamérica y el Caribe de la ONU
(GRULAC) destinada a buscar una solución al estancamiento.
Como se preveía, debido a la polarización
existente, la reunión no surtió resultados y el
GRULAC dejó en manos de los aspirantes la decisión
de buscar una tercera vía, con un candidato de consenso,
lo que implicaría que los dos aspirantes abandonen la pugna.
Sin embargo, Venezuela y Guatemala lo han descartado
por completo por considerar que pueden aún aumentar sus
votos, pese a que los sectores de apoyo a ambos países
están muy consolidados, lo que abre las puertas a un "proceso
de desgaste".
Encajar una derrota no sería fácil
para el gobierno del presidente Hugo Chávez, especialmente
ante las elecciones presidenciales del 3 de diciembre, por lo
que la retirada de los dos candidatos, sin vencedores ni vencidos,
sería su única opción.
Guatemala, que presentó su candidatura
hace dos años y que nunca antes se ha sentado en un sillón
del Consejo, ya ha dicho que no renunciará al puesto, por
considerar que el candidato menos votado, es decir, Venezuela,
debe ser el que abandone.
Tampoco está dispuesto a que el triunfo
de su trabajo se lo lleve un tercero.
Venezuela, que se cruzó en el camino de
las ambiciones guatemaltecas hace un año, también
ha dejado claro que no se arrodillará ante EEUU, tras haber
convertido la votación en un acto de resistencia contra
el predominio estadounidense en la ONU.
Pese a no desestimar la vía del consenso,
impone como condición que EEUU deje a los países
votar libremente, tras denunciar la coerción ejercida por
el embajador estadounidense, John Bolton, durante las votaciones.
Encontrar un candidato de consenso que permita
rebasar el callejón sin salida tampoco será fácil,
por las divisiones entre los países latinoamericanos que
apuestan por sus relaciones preferenciales con EEUU y los que
buscan sacudirse su influencia.
México,
Chile y Brasil promueven por lo bajo esta idea de un nuevo candidato
de unidad, lo que ya ha despertado suspicacias.
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Los
ofrecimientos para esta opción se han dirigido a
Costa Rica y la República Dominicana, ya que ambos
tienen previsto ser candidatos a un asiento en 2008, y pondrían
adelantar su postulación.
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Uruguay,
sin embargo, es la opción más extendida y pese a
que su gobierno reafirmó su apoyo a Venezuela, considera
que es "un inmenso honor" que se lo mencione como alternativa.
Chile, que rechazó la petición anteriormente,
también podría ser una opción, si se lo vuelven
a pedir, y Brasil, que de momento no quiere contrariar a nadie,
tampoco parece desestimar la posibilidad.
Tampoco se excluye a México, pese a que
ha dicho que no aceptará la proposición, argumentando
que ha presentado su candidatura para un asiento no permanente
en el Consejo para el 2009.
Ante esta dicotomía, la mayor incógnita
que se ha planteado es que si Guatemala no hubiera tenido el apoyo
tan patente de EEUU, destinado a derrotar a Venezuela, ya hubiera
emergido como ganador.
Algunos lo dudan, otros no. Estos últimos
consideran que la elección es el reflejo de los dos mundos
que coexisten en la ONU, el de los que abogan por un mayor poder
de los países del sur en la organización, que apoyan
a Venezuela, y los que quieren mantener una agenda occidental,
impulsada por EEUU, que favorecen a Guatemala.
En medio del atolladero, los 192 países
de la ONU reanudarán mañana las votaciones para
elegir al representante de Latinoamérica que sustituirá
a Argentina en el Consejo de Seguridad y que ocupará el
puesto los próximos dos años. EFE