Rice
llegó este miércoles a Tokio para examinar con el
Gobierno nipón la forma óptima de aplicar las sanciones
que el Consejo de Seguridad de la ONU impuso el pasado sábado
a Corea del Norte por su ensayo nuclear del día 9 de octubre.
Corea
del Norte ha calificado la resolución como "una declaración
de guerra" y ha amenazado con atacar a cualquier país
que intente imponerle sanciones que amenacen a su soberanía
e independencia como estado.
La
visita de Rice a Tokio, de donde partirá mañana
hacia Seúl, es la primera etapa de una gira asiática
en la que la dama de la diplomacia estadounidense pretende forjar
una mayor cohesión entre los vecinos de Corea del Norte
para evitar nuevas sorpresas del régimen comunista.
En
la capital nipona, Rice se reunió hoy con el ministro de
Asuntos Exteriores japonés, Taro Aso, y este jueves tiene
previsto conversar con el primer ministro de este país,
Shinzo Abe, sobre la nueva situación creada en Extremo
Oriente por la prueba nuclear de Corea del Norte.
Según
la agencia Kyodo, Rice indicó a los reporteros que viajan
con ella en esta gira asiática (que la llevará también
a Seúl y Pekín) que ese ensayo nuclear "lleva
consigo un potencial de inestabilidad en la región que
hasta ahora no existía".
Por
ello, subrayó, es "extremadamente importante reafirmar
con fuerza los compromisos defensivos de EEUU con Japón
y Corea del Sur", sus aliados en la región del nordeste
de Asia.
En
declaraciones a la prensa tras reunirse con Aso, la secretaria
de Estado norteamericana reiteró al Gobierno nipón
"el firme compromiso de Estados Unidos en la defensa de Japón".
Rice
también urgió a Tokio y mañana lo hará
a Seúl sobre la necesidad de desarrollar cuanto antes un
sistema de detección de radiación y otros tipos
de inspecciones a fin de impedir que Corea del Norte pueda importar
y exportar materiales nucleares.
Una
de las mayores preocupaciones de EEUU por la prueba nuclear, que
el pasado 9 de octubre demostró que Corea del Norte posee
armas de ese tipo, es que el régimen comunista pueda vender
esa tecnología atómica a grupos terroristas y países
enfrentados a Washington.
En
Corea del Sur, Rice tiene previsto celebrar una reunión
trilateral con el ministro de Exteriores nipón y el titular
surcoreano de ese departamento, Ban Ki-moon.
Después
viajará a Pekín, la parte más difícil
de su gira asiática dados los fuertes lazos que China mantiene
aún con Corea del Norte.
El
viaje concluirá en Rusia, otro de los pocos aliados que
le quedan al régimen del dictador Kim Jong-il.
China,
Corea del Sur, Japón, Rusia y Estados Unidos son los interlocutores
de Corea del Norte en las conversaciones a seis bandas sobre el
programa nuclear norcoreano, interrumpidas en noviembre del año
pasado debido al boicot de Pyongyang.
Rice
y Aso hicieron un llamamiento a Corea del Norte para que retorne
a esas conversaciones y pidieron que no efectúe un nuevo
test nuclear que empeore si cabe más la situación
de alta tensión que se vive en Extremo Oriente.
Precisamente,
la llegada de Rice al nordeste de Asia ha coincidido con nuevos
rumores sobre los presuntos preparativos de Corea del Norte para
realizar otras pruebas nucleares en breve.
Según
la cadena de televisión norteamericana NBC, que citó
a fuentes oficiales de EEUU, el alto mando militar norcoreano
informó a Pekín de que pretende efectuar "una
serie de pruebas nucleares subterráneas", tras las
realizadas el pasado día 9.
China
ha desmentido tal extremo, pero los servicios secretos de Japón
y Corea del Sur han debido encontrar algo de veracidad en esas
informaciones, pues han recomendado la máxima alerta a
sus respectivos gobiernos.
Otra
cadena de televisión norteamericana, la CNN, que citó
a fuentes de los servicios de inteligencia de Estados Unidos,
aseguró que efectivamente existe información sobre
declaraciones de altos miembros de la jerarquía norcoreana
que subrayan la intención de Pyongyang de realizar "múltiples
pruebas" nucleares.
Según
la CNN, los satélites espía de Estados Unidos han
detectado movimientos en Corea del Norte que podrían ser
preparativos de nuevos ensayos atómicos.
El
portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, reconoció ayer que
Corea del Norte podría llevar a cabo nuevos ensayos nucleares
como un acto de provocación para reforzar su postura, dado
que la primera prueba fue de muy baja potencia.
Snow
advirtió a Corea del Norte de que se está arriesgando
a quedar "más aislada si cabe" y destacó
que, por el contrario, China y EEUU "se convertirán
en socios estratégicos para garantizar la seguridad en
la península coreana". EFE