Bush intensifica campaña ante malos augurios para su partido

   

19 de Octubre de 2006

Washington - El presidente de EEUU, George W. Bush, dedicó hoy gran parte de su jornada a hacer campaña a favor de sus correligionarios republicanos para intentar contrarrestar la pérdida de terreno que les otorgan los últimos sondeos.

A falta de poco más de dos semanas para las elecciones legislativas del 7 noviembre, las encuestas y los analistas políticos señalan que los demócratas tienen posibilidades reales de hacerse con el control de la Cámara de Representantes e incluso, aunque en menor medida, del Senado.

George W. Bush


Son pronósticos a los que el presidente no da ningún crédito. "No puedo decir cuáles van a ser los márgenes pero creo que nuestros candidatos hablarán de los asuntos que importan y ganaremos", declaró en una entrevista con la cadena de televisión ABC grabada el miércoles y emitida hoy.

Bush dijo estar al tanto de las conjeturas y predicciones pero aún así, insistió, los republicanos lo harán bien, y dejarán claro a los estadounidenses que tienen "el plan para proteger a este país de los terroristas que quieren atacarnos".

Pese a su seguridad de triunfo, el presidente intensifica sus apariciones en actos de campaña y de recaudación de fondos para apoyar a sus compañeros, incluidos los más polémicos o díscolos.

Hoy mismo ha asistido a un acto de apoyo al legislador Dan Sherwood, y más tarde participará en otro a favor del senador George Allen, dos de los republicanos más controvertidos y cuestionados.

A Bush no parece importarle que hayan estado implicados en escándalos porque esta tarde se le pudo ver, cuando llegó a Pensilvania, bajando del avión en compañía de Sherwood y de su familia.

Sherwood admitió que mantuvo una aventura amorosa durante cinco años con una mujer 35 años más joven, que llegó a denunciarle porque, según ella, la intentó asfixiar durante un altercado.

El legislador, que admitió la relación pero negó que hubiese intentado hacerle daño, logró que el caso se zanjara con un acuerdo extrajudicial con su ex amante.

En el caso del senador Allen, es un candidato muy criticado por utilizar un lenguaje que muchos consideran racista y, más concretamente, por haber llamado "macaco" a un joven de origen indio que colabora con su rival.

El presidente está decidido a respaldarles hasta el final, sin ningún temor a salir perjudicado por ello, aseguró hoy el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.

"Cuando un presidente hace campaña por candidatos es porque les apoya" y porque no tiene ningún inconveniente en hacerlo, aseguró.

La oposición demócrata cree, sin embargo, que lo hace porque realmente es consciente de que su partido está en apuros debido, en gran parte, al cansancio de los ciudadanos por la falta de resultados en la guerra en Irak y el deterioro de la situación en ese país.

Según el legislador demócrata, Mark Wexler, no es comprensible que el presidente insista en que Irak es la clave en la guerra contra el terrorismo porque eso ya lo han entendido los estadounidenses.

Lo que pasa es que "no estamos ganando esa guerra y quieren un cambio", añadió.

La Casa Blanca contraataca los argumentos de la oposición, alegando que es fácil criticar sin poner un programa de gobierno sobre la mesa, con propuestas propias.

La estrategia republicana para ganar, dijo Snow, "es muy simple: decir la verdad, plantear los asuntos y preguntar: ¿quién tiene algo más que ofrecer?".

La victoria no está, sin embargo, tan segura, a juzgar por la última encuesta, divulgada hoy, que indica que un 52 por ciento de los votantes favorece a la oposición demócrata en los comicios de noviembre.

Este sondeo, elaborado para el periódico "The Wall Street Journal" y la cadena de televisión NBC, precisa que los republicanos están en peor forma de lo que lo estaban los demócratas un mes antes de perder el control del Congreso hace ahora doce años.

Igual de mal parado sale el presidente Bush, quien en el pasado obtenía altas calificaciones como persona aunque la aprobación a su trabajo fuese baja.

Ahora, la mayoría de los encuestados, el 52 por ciento, tiene una percepción negativa de él, mientras que el 49 por ciento tiene esa misma percepción del Partido Republicano. EFE

 
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