Son
pronósticos a los que el presidente no da ningún
crédito. "No puedo decir cuáles van a ser los
márgenes pero creo que nuestros candidatos hablarán
de los asuntos que importan y ganaremos", declaró
en una entrevista con la cadena de televisión ABC grabada
el miércoles y emitida hoy.
Bush
dijo estar al tanto de las conjeturas y predicciones pero aún
así, insistió, los republicanos lo harán
bien, y dejarán claro a los estadounidenses que tienen
"el plan para proteger a este país de los terroristas
que quieren atacarnos".
Pese
a su seguridad de triunfo, el presidente intensifica sus apariciones
en actos de campaña y de recaudación de fondos para
apoyar a sus compañeros, incluidos los más polémicos
o díscolos.
Hoy
mismo ha asistido a un acto de apoyo al legislador Dan Sherwood,
y más tarde participará en otro a favor del senador
George Allen, dos de los republicanos más controvertidos
y cuestionados.
A
Bush no parece importarle que hayan estado implicados en escándalos
porque esta tarde se le pudo ver, cuando llegó a Pensilvania,
bajando del avión en compañía de Sherwood
y de su familia.
Sherwood
admitió que mantuvo una aventura amorosa durante cinco
años con una mujer 35 años más joven, que
llegó a denunciarle porque, según ella, la intentó
asfixiar durante un altercado.
El
legislador, que admitió la relación pero negó
que hubiese intentado hacerle daño, logró que el
caso se zanjara con un acuerdo extrajudicial con su ex amante.
En
el caso del senador Allen, es un candidato muy criticado por utilizar
un lenguaje que muchos consideran racista y, más concretamente,
por haber llamado "macaco" a un joven de origen indio
que colabora con su rival.
El
presidente está decidido a respaldarles hasta el final,
sin ningún temor a salir perjudicado por ello, aseguró
hoy el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.
"Cuando
un presidente hace campaña por candidatos es porque les
apoya" y porque no tiene ningún inconveniente en hacerlo,
aseguró.
La
oposición demócrata cree, sin embargo, que lo hace
porque realmente es consciente de que su partido está en
apuros debido, en gran parte, al cansancio de los ciudadanos por
la falta de resultados en la guerra en Irak y el deterioro de
la situación en ese país.
Según
el legislador demócrata, Mark Wexler, no es comprensible
que el presidente insista en que Irak es la clave en la guerra
contra el terrorismo porque eso ya lo han entendido los estadounidenses.
Lo
que pasa es que "no estamos ganando esa guerra y quieren
un cambio", añadió.
La
Casa Blanca contraataca los argumentos de la oposición,
alegando que es fácil criticar sin poner un programa de
gobierno sobre la mesa, con propuestas propias.
La
estrategia republicana para ganar, dijo Snow, "es muy simple:
decir la verdad, plantear los asuntos y preguntar: ¿quién
tiene algo más que ofrecer?".
La
victoria no está, sin embargo, tan segura, a juzgar por
la última encuesta, divulgada hoy, que indica que un 52
por ciento de los votantes favorece a la oposición demócrata
en los comicios de noviembre.
Este
sondeo, elaborado para el periódico "The Wall Street
Journal" y la cadena de televisión NBC, precisa que
los republicanos están en peor forma de lo que lo estaban
los demócratas un mes antes de perder el control del Congreso
hace ahora doce años.
Igual
de mal parado sale el presidente Bush, quien en el pasado obtenía
altas calificaciones como persona aunque la aprobación
a su trabajo fuese baja.
Ahora,
la mayoría de los encuestados, el 52 por ciento, tiene
una percepción negativa de él, mientras que el 49
por ciento tiene esa misma percepción del Partido Republicano.
EFE