Tegucigalpa.
Los conflictos sociales aumentaron dramáticamente durante
los nueve meses del gobierno del presidente Manuel Zelaya, ya
que, según estudios de investigación privados, durante
este tiempo se registró un conflicto social cada dos días,
una tendencia sin precedentes en los últimos gobiernos
democráticos.
A
esto hay que agregarle que en lo que va de la administración
liberal hubo un total de 57 conflictos de tierras en el sector
urbano y otros 59 en el campo y en el área rural, la mayoría
de los cuales no han sido atendidos por el gobierno, según
el diputado de la Unificación Democrática (UD) Marvín
Ponce.
El
Partido Nacional, principal fuerza de oposición, indicó
en su último comunicado que la fuente de todos estos conflictos
“es la incapacidad, la ineficiencia y la improvisación”
que ha caracterizado a la administración del actual gobernante
hondureño.
“Desde
que asumió la administración del Estado el Presidente
Manuel Zelaya, el grado de conflictividad social ha aumentado
dramáticamente en el país”, advierte la citada
institución política.
El
gobernante del Partido Liberal asumió el cargo el 27 de
enero de este año con el más bajo índice
de respaldo popular, apenas 23 por ciento del electorado estimado
en 3,5 millones de personas. En las elecciones la abstención
subió en un 49 por ciento, según cifras oficiales.

Según
los estudios de centros de investigación privados citados
por el PN, en los primeros meses del gobierno liberal se reportaron
prácticamente un conflicto cada dos días.
“La
improvisación que distingue a esta administración,
aunada a la desidia, la apatía y la flojedad de sus funcionarios
atizan la inestabilidad e intranquilidad en nuestro país”,
señaló.
Seis
meses conflictivos
Monitoreos de organismos de la sociedad civil establecen que en
los primeros seis meses, el gobierno de Zelaya registró
un promedio de 144 conflictos sociales ligados a problemas agrarios,
laborales, ambientales y étnicos que han erosionado su
todavía joven administración.
Los
conflictos registrados durante estos nueve meses van desde tomas
de carreteras, marchas, huelgas, plantones y enfrentamientos sangrientos
con los gremios magisteriales, hasta amenazas y paralización
de hospitales y centros escolares.
Un
informe del Observatorio de la Conflictividad Social de la organización
no gubernamental Centro de Documentación de Honduras establece
que las regiones norte y centro del país son las más
conflictivas, seguidas del sur, occidente y oriente del territorio.
En
un entrevista reciente ofrecida a la agencia IPS, el director
del Cedoh Víctor Meza, afirmó que las causas de
la conflictividad están relacionadas con los mecanismos
de distribución de la riqueza, el exceso de ofertas electorales
durante las campañas, el crecimiento de las demandas sociales
y un resurgimiento de la movilización social.

"En
la medida en que se debilita la capacidad de los partidos políticos
para representar a la ciudadanía, crece la capacidad de
movilización de la sociedad, y si bien ello es saludable
para la democracia, no deja de preocupar la incapacidad estatal
para definir políticas públicas que garanticen confianza
y estabilidad", manifestó Meza.
A
su juicio, en Honduras se están dando todas las condiciones
sociales para un estallido social y ello debe ser advertido por
la nueva administración de Zelaya, cuya política
hasta ahora "ha sido la de dar tumbos, repartos y un creciente
autismo ante la crítica social", apuntó.
No
hay prevención de conflictos
Marvin Ponce, del colectivo parlamentario de la UD, explicó
que la creciente conflictividad en la actual administración
tiene que ver mucho con el hecho que el presidente integró
un gabinete para complacer los grupos de poder y nadie le está
manejando los conflictos sociales, sobre todo la prevención
de los mismos.
Puso
como ejemplo la situación que impera actualmente en el
sistema educativo, en donde si las autoridades educativas hubieran
buscado los mecanismos administrativos adecuados para pagar a
los docentes a tiempo, los estudiantes no hubieran perdido otra
semana de clases.

Ponce
interpretó que el gobierno en vez de buscar solución
a los conflictos sociales muestra una actitud a provocarlos para
desviar la atención de otros problemas estructurales como
la inseguridad, el hambre, la falta de empleo, la pobreza y otros
problemas sociales que agobian a los hondureños.
Señaló
que el presidente Zelaya ha centrado su agenda en el tema de los
energéticos que de paso le han abierto otros frentes con
grupos de poder y con la embajada de Estados Unidos.
Dijo
que la población hondureña tiene muchas expectativas
en este proceso de licitación de combustibles porque esperan
una rebaja significativa en los precios de los energéticos,
pero si el gobierno no logra eso va a provocar un desencanto en
la población y va a ser fuente de nuevos conflictos sociales.
Por
otro lado, el parlamentario señaló que en el país
están apareciendo pequeños grupos de comunidades
locales que ya no están reivindicando sus problemas ante
el alcalde o el gobernador político, sino que lo hacen
ante el gobierno central y eso da lugar a la constante tomas de
carreteras y calles.
Lamentó
que el gobierno no tenga una estrategia definida para prevenir
los conflictos sociales, lo que da lugar a que éstos se
multipliquen y tiendan a crear un clima de ingobernabilidad en
el país.
Ponce
puso como ejemplo los 57 conflictos de tierras urbanas y 59 de
tierras rurales que se han reportado en los últimos meses
a raíz de que no se están atendiendo los problemas
de titulación y adjudicación de propiedades.
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Reveló
que esta situación se debe a que el Programa de Administración
de Tierras (PAT) prácticamente colapsó, debido
a que el Banco Mundial retiró los fondos porque el
gobierno no puso la contraparte nacional.
Otro
motivo fue el pleito que a lo largo del gobierno han mantenido
los secretarios de Gobernación, Jorge Arturo Reina,
y de la Presidencia, Yani Rosenthal, por manejar el citado
programa con una “visión meramente mercantilista”.
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