La
Iglesia planteó en el editorial de su periódico
semanal "Fides" que, "con esa pretensión
se quiere modificar el estatus jurídico del golfo de Fonseca,
al buscar ignorar la soberanía hondureña sobre esa
bahía histórica".
Consideró que esa es una "pretensión absurda,
dado que la posición hondureña ha sido ratificada
por la Corte Internacional de La Haya, en los dos últimos
fallos, sobre la definición de las fronteras limítrofe,
marítima e insular entre Honduras y El Salvador".
También calificó de "dual" la posición
del presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca,
ya que "por una parte apoya e impulsa los esfuerzos integracionistas"
en la región, y por la otra, "patrocina la creación
de tensiones innecesarias, al desconocer, en forma festinada,
los derechos legítimos de sus vecinos".
En opinión de la Iglesia Católica, en este momento
"el empeño de los hondureños debe centrarse
en hacer valer por la vía diplomática, en los foros
internacionales, los derechos territoriales y marítimos
que le corresponden".
"Corresponde a la cancillería dirigir el manejo de
este desafío diplomático con mucha firmeza, con
la firmeza de quien actúa movido por la razón y
la justicia", apuntó.
El editorial también advirtió que este "es
un asunto sumamente delicado, por lo que no debe permitirse que
los medios de comunicación y los políticos traten
el tema con ligereza".
"Es imperativo no provocar discusiones estériles y
evitar caer en el uso de un lenguaje belicista", recomendó.
La isla Conejo tiene una extensión menor a un kilómetro
cuadrado y está situada en el Golfo de Fonseca, que geográficamente
comparten en el océano Pacífico El Salvador, Nicaragua
y Honduras.
Sobre este tema, el canciller de Honduras, Milton Jiménez,
dijo el viernes que los derechos soberanos del país sobre
la isla Conejo "son irrenunciables".
El Salvador argumenta que el fallo de 1992 de la Corte de Justicia
de La Haya no incluye las fronteras marítimas en el golfo
de Fonseca.