En
una rueda de prensa en la Casa Blanca para hablar sobre Irak Bush,
que se ha visto contra las cuerdas en la última semana
por la situación de violencia en el país árabe,
afirmó que desde el comienzo de la guerra la resistencia
ha variado sus tácticas pero Estados Unidos también.
Con
estas declaraciones, el mandatario pretendía hacer frente
a las críticas de los últimos días, que le
acusan de falta de flexibilidad en su estrategia para la guerra.
En
Irak, aseguró, "nuestras metas son inmutables, pero
nuestros métodos para lograrlas son flexibles".
"La
derrota de los terroristas en Irak es esencial para derrotar a
la causa del extremismo en Oriente Medio", insistió
Bush, quien reconoció que los estadounidenses no deben
"esperar una solución simple al conflicto".
La
guerra, indicó, "no se resolverá solamente
en el terreno militar", sino que es necesario "alcanzar
una solución política".
En
este sentido, recordó el anuncio efectuado este martes
por el embajador estadounidense en Irak, Zalmay Khalilzad, sobre
el logro de un calendario para que el Gobierno iraquí acelere
las medidas para hacerse cargo de la seguridad en el país.
Washington
insiste en que ese calendario son meras "pautas" o "parámetros",
y no se trata de un ultimátum que si Irak no cumple hará
que las tropas estadounidenses se retiren.
Bush
insistió en este último punto y, tras afirmar que
Washington no someterá al Gobierno del primer ministro
Nuri Al Maliki a más presión de la que pueda soportar,
aseguró que de lo que se trata es de que Bagdad alcance
"ciertos hitos en la toma de decisiones necesarias para lograr
la paz".
El
presidente reconoció que "algunas fuerzas de seguridad
iraquíes han actuado por debajo de lo que se esperaba de
ellas", pero subrayó que los soldados estadounidenses
están "trabajando extraordinariamente" en una
situación que calificó de "muy difícil".
Cerca
de 90 soldados estadounidenses murieron en Irak en octubre, lo
que eleva la cifra de bajas estadounidenses en el país
árabe a cerca de 2.800 desde que comenzó la ofensiva
militar estadounidense en marzo del 2003. EFE