"Maras" grupos más organizados y armados ante planes represión

   
25 de Octubre de 2006

San Salvador - Las pandillas o "maras" en Centroamérica han pasado de ser grupos de jóvenes rebeldes a organizaciones que han endurecido los requisitos a sus miembros, cuentan con mejor armamento y vínculos con el crimen organizado.

Así lo informaron hoy, en rueda de prensa, miembros de organizaciones de derechos humanos al adelantar los resultados de un estudio sobre la situación de las pandillas en El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México y EEUU.


El "Diagnóstico sobre pandillas juveniles en Centroamérica, México y Estados Unidos: Red Trasnacional de Análisis sobre Maras", será presentado mañana en San Salvador en el foro "La Violencia Juvenil en la Región: un diálogo pendiente", auspiciada por varios organismos internacionales.

Jeanneth Aguilar, del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana (UCA), explicó que el estudio reveló que las pandillas en El Salvador, Guatemala y Honduras han experimentado "una mutación" hacia una mayor organización y crecimiento ante los programas gubernamentales.

Indicó que los gobiernos han desarrollado en los últimos tres años planes casi exclusivamente policiales y de persecución para afrontar el complejo fenómeno de las pandillas, asignando escasos presupuestos a la rehabilitación y prevención.

Señaló que en Nicaragua, donde aún existen pandillas pequeñas, la situación ha sido distinta, ya que la policía desarrolla un plan integral para rehabilitar a los jóvenes pandilleros, en coordinación con otras instituciones, cuyo resultado ha sido exitoso.

Aguilar dijo que se ha comprobado que las pandillas han dejado en su mayoría las armas artesanales y cuentan con armas de fuego; mantienen vínculos con el narcotráfico y crimen organizado, pero no son sumisas a éstos, sino que se han fortalecido internamente.

Explicó que las "maras" han endurecido los requisitos para nuevas admisiones e impulsan un proceso de depuración en sus filas, con asesinatos de miembros.

Sin embargo, Aguilar dijo que el estudio revela que las pandillas, si bien son generadores de gran cantidad de homicidios, son las principales víctimas de la violencia, tanto por rencillas entre ellas, por purgas internas y por "agentes policiales, grupos alentados por empresarios y otros sectores".

Informó de que en El Salvador, en 2005, la policía registró los asesinatos de 1.700 pandilleros, lo cual representó un 45 por ciento del total de homicidios registrados en el país en ese año.

Consultada por Acan-Efe sobre si la migración continúa siendo un factor determinante para el crecimiento de las pandillas, Aguilar dijo que esto ha cambiado, ya que al preguntar a los jóvenes entrevistados para el estudio al respecto, la mayoría dijo que nunca habían salido del país ni tenían vinculación con deportados.

Indicó que las pandillas "ya no tratan con privilegios" a pandilleros deportados de EEUU, lo cual indica que los grupos se han fortalecido localmente.

Aguilar dijo que ante las centenares de detenciones, las pandillas operan desde las cárceles, pero también han cambiado en su forma de vestir y actuar, incluso retirándose los tatuajes corporales que les identificaban.

Respecto a las cifras de pandilleros en Centroamérica, señaló que las oficiales "no son confiables" porque sólo incluye a "los fichados" en los planes antipandillas y no toman en cuenta a menores de edad y a los que ya estaban en las cárceles antes de impulsar los mismos hace tres años.

En el caso de El Salvador, las autoridades calculan a los pandilleros en 9.600, de ellos unos 4.000 en las cárceles.

A la reunión asistió Geoffrey Thale, de Washington Office on Latin America, organización no gubernamental estadounidense, organizadora del foro junto con la Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil EFE

 
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