Según el mandatario mexicano, la medida es también
"una muestra, quizá, de la incapacidad de Estados Unidos
de ver el asunto de la migración como un asunto de corresponsabilidad,
como un asunto que corresponde a los dos países".
Fox
recordó que EEUU "no se puede explicar, de ninguna
manera, su éxito y ser la gran potencia económica
del mundo si no fue a través de las corrientes migratorias
desde la fundación de esa nación".
Advirtió
que "si ésta fue una decisión con sentido electoral,
pues en el pecado llevará la penitencia", en alusión
a la proximidad de los comicios legislativos estadounidenses de
noviembre.
"Fue
una decisión sin visión de futuro, pues por igual
habrá de afectar tanto a su sociedad como nos afecta a
nosotros", agregó el presidente, para quien resulta
"inútil" el plan, y prometió "seguir
defendiendo" los derechos de los emigrantes mexicanos en
EEUU.
Antes
de las palabras de Fox, la Secretaría de Relaciones Exteriores
(SRE) mexicana emitió un comunicado en el que afirmó
que la decisión de EEUU "lastima la relación
bilateral en su conjunto".
Asimismo
la decisión "tiene repercusiones en asuntos de seguridad
interna y en las relaciones con los países de Centroamérica",
agregó la nota, que expresó un "tajante rechazo"
al plan.
En
opinión de la diplomacia mexicana, es "lamentable
que en el debate sobre el fenómeno migratorio en Estados
Unidos se haya impuesto, hasta ahora, un enfoque parcial como
una supuesta solución a este tema".
Por
su parte, el embajador estadounidense en México, Antonio
Garza, justificó el proyecto y dijo que en la frontera
común "las vidas diarias de mexicanos y estadounidenses
se han cruzado pacíficamente durante siglos, pero los tiempos
han cambiado" y esa región compartida "ya no
es segura".
"Ahora
se ha convertido en un campo para los desmanes de narcotraficantes
y de coyotes que traen a migrantes a los Estados Unidos de manera
ilegal", añadió en un comunicado.
Por
eso, según el diplomático, es necesario "hacer
más para recuperar" el área "de esos criminales
y recrear el modo de vida" que existió en el pasado.
Además,
sugirió "reducir la presión en nuestra frontera
con la creación de un plan de trabajadores temporales"
para los empleos "que los estadounidenses no están
haciendo".
Igualmente,
recordó que la reforma migratoria a que se comprometió
Bush "ofrecerá un enfoque legal, seguro y ordenado
a la inmigración, reemplazando el flujo migratorio peligroso
e ilegal que amenaza vidas diariamente".