29
de Octubre de 2006
Cada
año, al acercarse la celebración del Día
de Muertos, los mexicanos decoran sus casas y comercios con las
llamadas "Catrinas", elegantes calaveras vestidas de
mujer con frondosos sombreros, estola de plumas y una mueca sonriente
que invitan a tomarla de la mano.
"La Catrina", un personaje emblemático de estas
fechas creado por el grabador mexicano José Guadalupe Posada
(1852-1913) a principios del siglo XX, es una de las más
populares representaciones a la muerte en México.
Este
destacado artista realizó más de doscientos grabados
de calaveras, festivas y sonrientes que durante casi un siglo
han sido reproducidas por los artesanos mexicanos para festejar
a los muertos cada 1 y 2 de noviembre.
Ese
día es habitual que las familias honren a sus difuntos
con alegría, que sientan su pérdida pero a la vez
con alegría, ofrendándoles aquello que éstos
más disfrutaban en vida: tragos, platillos o viandas.
POSADA,
UN ARTISTA SINGULAR
En
relación con la fiesta y el protagonismo de "La Catrina"
el investigador y especialista en la obra de Posada, Mercurio
López dijo a Efe que durante 24 años, en la temporada
de día de muertos, Posada dibujaba calaveras, por lo que
debió realizar unos 240 grabados en los que representó
la muerte de distinta forma.
Indicó
que además de la popular "Catrina" realizó
calaveras de personajes de la literatura como "El Quijote"
y "Don Juan Tenorio", pero también de personajes
de la política como el presidente Francisco I. Madero y
de la vida cotidiana como los barrenderos, mariachis, vendedores,
"La Adelita", paradigma de la mujer revolucionaria,
y escenas de panteones y accidentes en los que la muerte siempre
estaba presente.
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López
señaló que esta tradición de dibujar
calaveras tenía que ver con la publicación
de versos en los que la idea era matar a un personaje en
un versito ("calaveritas") que se reproducían
en las llamadas "hojas volantes", publicaciones
esporádicas en las que se criticaba a cierto sector
o prócer de la sociedad.
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Recordó
que en el caso de la ilustración de la "Catrina"
existen muchos mitos de que era una burla a las mujeres de la
sociedad mexicana de principios del siglo XX.
Sin
embargo el especialista sostuvo que no es así sino que
la efigie nace como "una sátira a las llamadas 'garbanceras'
-sirvientas-, que cada domingo salían de paseo muy arregladas
y de tacones altos".
Mercurio
López explicó que Posada nunca le puso nombre a
sus grabados y en el caso de la "Catrina", como el de
muchos otros, fue puesto posteriormente por uno de sus editores.
Sin
embargo indicó que el nombre de "Catrina" fue
muy adecuado, ya que el "ser catrín no es ser rico,
sino aparentar ser rico, y eso aparentaban esas muchachas".
Entre
los versos que incluía esa hoja volante publicada en noviembre
de 1913 en la capital mexicana destaca "Hay hermosas garbanceras,/De
corsé y alto tacón;/Pero han de ser calaveras, /Calaveras
del montón."
"Gata que te pintas chapas/ Con ladrillo o bermellón,/
La muerte dirá: No escapas,/ Eres cráneo del montón",
reza otra.
Mercurio
López explica que la tradición de hacer calaveritas
en verso casi ha desaparecido pero los grabados de Posada están
más vivos que nunca.
"Las
Catrinas" y las calaveras de Posada se encuentran en los
papeles picados que adornan las ofrendas, como en figuras de cartón
y en las vitrinas de panaderías, en donde las catrinas
invitan a comprar un delicioso pan de muerto.
DIEGO
RIVERA Y LA CATRINA
El
investigador dijo que el pintor y muralista mexicano Diego
Rivera (1886-957) fue un gran admirador de Posada, al grado
que en su mural "Sueño de una tarde dominical
en la Alameda Central" plasmó de cuerpo entero
a "La Catrina", que va del brazo del grabador
y con la otra mano toma a un Diego niño. |
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López
dijo que Posada hizo a "La Catrina" sólo su rostro
y parte del torso, mientras que Rivera la pinta completa.
El
muralista mexicano agregó varios elementos a su vestimenta
como la estola de plumas en forma de serpiente que representa
a Quetzalcóatl, un cinturón con forma de glifo del
calendario azteca.
En
este mural que se exhibe en la capital mexicana la "Catrina"
está acompañada por la pintora Frida Kahlo y un
sinnúmero de personajes célebres en la historia
de México.
El
especialista recuerda que Rivera incluso escribió sobre
la obra del grabador: "En Posada: la muerte se volvió
calavera, que pelea, se emborracha, llora y baila".
Añadió
los versos siguientes: "Todos son calaveras, desde los gatos
y 'garbanceras', hasta Don Porfirio y Zapata, pasando por todos
los rancheros, artesanos y catrines, sin olvidar a los obreros,
campesinos y hasta los gachupines (españoles, en término
peyorativo)".
"Seguramente,
ninguna burguesía ha tenido tan mala suerte como la mexicana,
por haber tenido como relator justiciero de sus modos, acciones
y andanzas, al grabador genial e incomparable Guadalupe Posada",
añadió.
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LAS
CALAVERAS DE CARTON
Las
"Catrinas" de José Guadalupe Posada no
sólo se incluyeron en la pintura mural sino también
fueron adoptadas por los artesanos cartoneros mexicanos,
quienes le dan una tercera dimensión a la catrina,
dijo a Efe uno de ellos.
Leonardo
Linares forma parte de la quinta generación de cartoneros
quienes realizaron la primera catrina de "bulto"
o tridimensional. |
"Nosotros
seríamos los terceros en hacer a 'La Catrina'. Posada fue
el primero que hizo su busto, con su sombrero frondoso. Luego
Diego Rivera la retoma y la pinta a color y le pone cuerpo y la
viste, y nosotros, los cartoneros, la sacamos en tercera dimensión".
Leonardo
Linares, quien mantiene la tradición de hacer calaveras
y catrinas de cartón, dijo que su bisabuelo Pedro Linares
realizó en 1959 las calaveras para la película "Macario",
de Roberto Gavaldón y un año después realizó
la primera "Catrina".
No
obstante la tradición de hacer calaveras en su familia
se remonta a la década de los años treinta del pasado
siglo.
Linares
añadió que "La Catrina" no cambia, sigue
igual con su gran sombrero decorado de flores.
Sin
embargo, menciona que ahora se ha puesto de moda que los familiares
de un fallecido les pidan que hagan sus calaveras, pero con la
vestimenta de sus muertos, como una forma de recordarlos.
Leonardo
Linares quien trabaja con sus hermanos Felipe y David y
su padre, Felipe Linares Mendoza, explicó que para
realizar una "Catrina" se pueden llevar de una
semana a dieciséis días, dependiendo del tamaño
y la decoración que requiera, de lo que a la postre
depende también el precio. |
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Las
más sencillas cuestan unos dos pesos (190 dólares)
y las más elaboradas hasta 12.000 pesos (1.140 dólares).
Explicó que a pesar de que han retomado las calaveras de
Posada, ellos hacen sus propias creaciones como la calavera de
las flores, una figura que
representa la vida y la muerte.
Por
Rocío Ramírez
EFE-REPORTAJES