Las
elecciones de hoy fueron el corolario de la más dura campaña
electoral de los últimos años en Brasil, que estuvo
marcada por las denuncias de corrupción y serias acusaciones
entre ambos candidatos.
El
escándalo se adueñó de la campaña
cuando, quince días antes de la primera vuelta del pasado
día 1, miembros del comité de Lula fueron sorprendidos
por la Policía cuando intentaban comprar un dossier con
falsas acusaciones contra Alckmin y otros líderes del Partido
de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
La
campaña subió de tono, pero al contrario de lo que
muchos previeron, el escándalo pareció finalmente
favorecer a Lula, quien se desmarcó inmediatamente del
asunto al destituir a los implicados y ordenar una profunda investigación.
Lula
ha obtenido unos 58 millones de votos, que le dan un enorme poder
de maniobra para profundizar los avances sociales logrados durante
su primer mandato, que comenzó el 1 de enero del 2003.
Según
dijo hoy en rueda de prensa después de que el Tribunal
Superior Electoral proclamara su victoria, su intención
ahora es dialogar con todos los partidos políticos para
crear el consenso necesario que permita poner en marcha un plan
de desarrollo nacional.
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Anunció
que conversará "personalmente" con todos
los líderes del Congreso que se inaugurará
en febrero próximo, cuando comience la nueva legislatura,
y destacó el "momento mágico" que,
en su opinión, ha vivido la democracia brasileña
con estas elecciones.
Lula
atribuyó su victoria a que "el pueblo ha sentido
los cambios en el bolsillo y en el plato" y reiteró
cifras oficiales, según las cuales la pobreza crítica
ha disminuido cerca del 20 por ciento durante su mandato.
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"Contra
eso no hay adversario", dijo eufórico el presidente,
que lució en la rueda de prensa una camiseta con la inscripción
"la victoria es de Brasil".
Lula
reiteró que mantendrá una disciplina fiscal "dura",
pero aclaró que ello no significará descuidar la
atención a las clases más bajas, porque "el
Gobierno seguirá siendo para los pobres".
También
reiteró su apuesta por el Mercosur, que, según dijo,
deberá convertirse en un mecanismo de integración
de referencia para toda América Latina, pese a que hace
cuatro años, cuando llegó al poder, "muchos
lo creían acabado".
El
presidente evitó pronunciarse sobre posibles cambios en
su gabinete y explicó que si los hay serán decididos
"con calma" en los próximos meses, pues tiene
tiempo hasta el inicio de su segundo mandato, el próximo
1 de enero.
Alckmin
felicitó por teléfono a Lula después de que
el Tribunal Superior Electoral proclamara los resultados, y dos
horas después se dirigió a sus partidarios para
decir que estaba "feliz, con la conciencia tranquila",
porque hizo "todo" lo que pudo.
Le
deseó a Lula "un buen mandato, que es lo que todos
queremos y precisamos", y apuntó que "la vida
está hecha de conquistas, alegrías, momentos difíciles,
igual que la democracia".
Las
elecciones de hoy transcurrieron sin incidentes y una de
las notas importantes de la jornada fue la velocidad del
escrutinio, que estaba terminado casi en su totalidad unas
cuatro horas después del cierre de los colegios en
todo el país. |
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Durante
esta jornada, los brasileños también eligieron a
los gobernadores de diez de los 27 estados del país, que
habían quedado pendientes en la primera vuelta.
Completado
el nuevo mapa político regional, el PSDB, de Alckmin, gobernará
en seis de esos estados, mientras que el Partido de los Trabajadores
(PT), lo hará en cinco.
El
Partido del Movimiento Democrático (PMDB, centro), que
tendrá la primera minoría en la Cámara de
Diputados, y la segunda en el Senado, estará al frente
de siete estados, mientras que los nueve restantes estarán
gobernados por fuerzas políticas minoritarias. EFE